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Una alimentación sana en los niños es una alimentación variada que contenga todos los nutrientes que necesitan para crecer y desarrollarse. Esto suele ser más fácil de decir que de hacer, porque los niños, especialmente los de menos edad, a menudo no colaboran con nuestros deseos de que "coman bien".
Una alimentación sana en los niños es una alimentación variada que contenga todos los nutrientes que necesitan para crecer y desarrollarse. Esto suele ser más fácil de decir que de hacer, porque los niños, especialmente los de menos edad, a menudo no colaboran con nuestros deseos de que "coman bien". Pero hay algunas estrategias que le pueden ayudar.
Las bases de una alimentación saludable
Establecer en su familia una forma de comer saludable es una de las mejores cosas que puede hacer por el futuro de sus hijos. Si consigue desarrollar desde bien temprano una aceptación por las frutas, verduras, granos integrales, legumbres, carnes magras y pescados y productos lácteos, tendrá el 80 por ciento de la batalla ganada.
Estos alimentos deben ser la base de sus comidas. Los alimentos precocinados, dulces, sodas azucaradas y demás también se pueden comer, pero es importante que sus hijos comprendan que eso es una excepción que se hace en celebraciones, días festivos o cuando la familia sale a comer o cenar fuera. Si su hijo ve que usted se alimenta de forma saludable de forma habitual, más tarde o más temprano intentará hacer lo mismo.
Una estrategia para cada edad
En los primeros meses, ofrézcale a su bebé alimentos en purés y gradualmente vaya introduciéndolos en pedacitos que pueda masticar sin atragantarse. Pero aunque rechace múltiples veces esos alimentos, siga ofreciéndoselos. Hay estudios que demuestran que un niño rechaza hasta ocho veces un alimento antes de probarlo (como la historia de “Green Ham and Eggs” del Dr. Seuss).
Con niños más mayores, haga que participen en el proceso de crear comidas para la familia. Llévelo con usted al supermercado para que elija frutas y vegetales que le gustaría comer, y cocinen juntos algunos platillos. Déjele incluso que se invente él algunos. Esta forma de participar hará mucho más posible que esté dispuesto a probar ciertos alimentos.
Para todas las edades
No importa la edad que tenga su hijo, elimine las sodas de su casa. Haga que el tomar soda o dulces sea algo reservado para las ocasiones especiales. En cada soda azucarada hay de 10 a 12 cucharaditas de azúcar, que se van multiplicando con cada una que toma. Intente evitar también el uso de jugos empacados, especialmente de aquellos con un alto contenido en azúcar. En vez de esto, use jugos naturales.
Si hay una comida al día en la que tiene que ser insistente, esa es el desayuno. Su hijo obtendrá muchos beneficios nutricionales por desayunar bien y mejorará su rendimiento escolar sustancialmente. Si además le empaca una pequeña botana saludable para media mañana, como una pieza de fruta o un sándwich integral, le estará dando los nutrientes y la energía que necesita para rendir de forma óptima en la escuela.
Y ante todo, mantenga la paciencia y el buen humor. Piense que enseñar a comer es otra tarea educativa como enseñarles a ir al baño solitos o a escribir las letras. No haga de las comidas una batalla y utilice la diversión lo más posible para que sus comidas en familia sean algo agradable en lo que sus hijos quieran participar cada día.