Teaser:
Una de las herramientas que más se está usando en educación infantil en nuestro tiempo es el “time-out” o tiempo para pensar. Esta forma de detener un comportamiento inadecuado es algo similar a el antiguo castigo de estar de cara a una esquina, o a la pared, pero aplicado de una forma más respetuosa y con objetivos diferentes.
Una de las herramientas que más se está usando en educación infantil en nuestro tiempo es el “time-out” o tiempo para pensar. Esta forma de detener un comportamiento inadecuado es algo similar a el antiguo castigo de estar de cara a una esquina, o a la pared, pero aplicado de una forma más respetuosa y con objetivos diferentes.
Qué es un time-out
El time-out es el "tiempo muerto" que se pide en algunos deportes para reagrupar al equipo o para rehacer una estrategia, lo que significa que durante esos momentos se detiene el partido. En el caso de los niños es algo similar: se detiene la actividad que el niño estaba realizando para comprender por qué no es adecuada, cuáles son sus consecuencias y para tener así tiempo de volver al camino correcto.
El time-out es efectivo porque aísla al niño de aquello que estaba haciendo que no es aceptable y por lo tanto detiene ese comportamiento. Por ejemplo, si el niño ha mordido, golpeado a un amiguito o le ha arrebatado un juguete violentamente el time-out es una forma adecuada de detener ese comportamiento y darle la oportunidad de no volverlo a repetir.
Cómo aplicar el time-out
El time-out puede transcurrir en una silla, preferiblemente de su tamaño, un taburete, un banco o cualquier otro lugar en el que su hijo pueda sentarse durante unos minutos. Es importante que ése área esté en un lugar de la casa en el que usted lo pueda ver. No lo envíe a un time-out a su cuarto, si no va a ver lo que está haciendo, o a la segunda planta, si usted está en la primera. Lo ideal es tener un lugar o dos fijos en la casa, donde transcurran los time-outs.
De igual forma, es esencial que el niño conozca por qué va a tener un time-out y las consecuencias del comportamiento inadecuado que tuvo. Si golpeó o mordió al otro niño, aunque su hijo sea chiquito, explíquele con palabras y frases simples que eso duele y hace daño al otro nene.
La regla que se suele dar para el tiempo que niño debe pasar en el time-out es un minuto por año cumplido. Un niño de dos años pasará dos minutos, uno de tres, tres y así sucesivamente. Use un reloj de cocina para que el niño comprenda el paso del tiempo y sepa cuando ha acabado el time-out.
Time-outs para niños mayores y preadolescentes
Sentarse en una silla con el reloj de cocina puede no ser tan apropiado para niños de mayor edad, especialmente los preadolescentes y adolescentes. Una variación muy efectiva del time-out para niños es el "tiempo para escribir". La idea es escribir algunas frases o una carilla de una hoja acerca de las razones por las que el comportamiento no se considera adecuado y las consecuencias de este.
El hecho de escribir proporciona más espacio para la reflexión, puesto que es necesario pensar antes lo que se va a escribir. Puede usar si lo desea un reloj para marcar el tiempo (dándoles tiempo suficiente para que puedan escribir) o simplemente indicar la extensión de la hoja que quiere escrita acerca del comportamiento y sus consecuencias. Por lo general una carilla de una cuartilla o media de una hoja de carta normal, son suficientes, pero explíquele a su hijo que puede escribir más si lo desea.
Una vez que haya finalizado esta tarea, indíquele que se la lea en voz alta y comenten sobre lo ocurrido y sobre cómo evitar que esto se vuelva a repetir en el futuro. Se trata de una buena herramienta para corregir comportamientos inadecuados, que además ayudará a su hijo a mejorar su expresión a través de la escritura.