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Quizás le parezca curioso que un bebé de tan sólo unos meses pueda beneficiarse de la lectura, pero las ventajas de leer a su bebé son muchas. Es una herramienta para promover muchas áreas de su desarrollo y para fomentar el inicio de un amor por la lectura.
Quizás le parezca curioso que un bebé de tan sólo unos meses pueda beneficiarse de la lectura, pero las ventajas de leer a su bebé son muchas. Es una herramienta para promover muchas áreas de su desarrollo y para fomentar el inicio de un amor por la lectura.
Las primeras lecturas
Cuando su bebé tiene tan sólo semanas o meses, la lectura no tiene la misma función que para niños de mayor edad. Su bebé no puede todavía seguir la trama del libro ni comprender lo que le ocurre a los personajes. Sin embargo, leerle a su bebé está estimulando otras áreas muy importantes para él. Por ejemplo, promueve las habilidades para escuchar, y aumenta la variedad de palabras que los bebés oyen, puesto que las palabras de los libros para niños no suelen ser las que se usan de forma cotidiana.
A los bebés de unos pocos meses ya los puede sentar en su regazo para leer, de manera que vayan observando los dibujos y fotografías que aparecen en el libro. Elija libros con ilustraciones grandes y sobre todo aquellos que tengan rostros humanos con diferentes expresiones. A los bebés les encanta ver las caras humanas. Otro tipo de libro que estimulará sus sentidos son los que traen diferentes materiales para tocar o solapas para descubrir cosas ocultas a lo largo de la historia.
Un beneficio más de la lectura compartida es que promueve la intimidad y el contacto cercano entre ambos, enfocando la atención en un objetivo común. Leerle a su bebé está además sentando las bases del interés y amor por los libros, algo de lo que a medida que crezca se puede beneficiarlo enormemente.
Por qué la lectura es buena para los niños
Leer desarrolla una serie de capacidades de pensamiento en los niños que los prepara para enfrentarse mejor tanto a sus estudios futuros, como a la vida real. Cuando un niño lee con su papá o su mamá, no solo, está desarrollando su vocabulario: está además incrementando su comprensión de los patrones de actuación de las personas (a través de las acciones de los personajes), sacando conclusiones (la moraleja de las historias) y comprendiendo que hay tipos de puntos de vista diferentes (por medio de la vivencia de los personajes).
El disfrute de la lectura será mucho mayor para su hijo si le ayuda a comprender y practicar los conceptos anteriores. Leer no consiste sólo en repetir en voz alta las palabras que están escritas en el libro, sino en participar activamente en la historia. Algunos consejos que le pueden ayudar a sacar un mayor partido de la lectura de su hijo son:
- Pregúntele a mitad de una historia, cómo cree que puede acabar. Esto desarrollará su poder de predicción tomando en cuenta los elementos que conoce hasta el momento. Hablen incluso de lo que podría pasar con los personajes más allá del propio cuento (¿Será feliz Blancanieves? ¿Qué harán los enanitos ahora que se fue?).
- Ayúdele a mejorar su vocabulario deduciendo qué es lo que quiere decir una palabra que no entiende por el contexto en el que está situada. Luego, busquen en el diccionario para comprobarlo.
- Pídale a su hijo que le describa con sus propias palabras qué es lo que está ocurriendo en la historia. Esto le ayudará a mejorar su memoria y a clarificar lo que entiende y lo que entiende.
- Pregúntele si sabe cuál es la idea principal del libro, o la moraleja que hay detrás. Esto es diferente a pedirle que cuente lo que está pasando o que describa la trama. La idea en el cuento de Pedro y el lobo, por ejemplo, es que a los mentirosos, al final nadie les cree.
- Dígale que le hable de cómo son diferentes los puntos de vista y motivos de cada uno de los personajes. Esto le ayudará a entender que hay formas distintas de ver el mundo y a empatizar con los sentimientos de los demás.
Intente reservar un ratito todos los días para leer con su hijo. Adapte la lectura a la edad del niño y escojan juntos libros que les resulten interesantes a los dos. Lea usted primero en voz alta, y pídale después que su hijo le lea a usted, si es ya capaz de hacerlo. Enseñarle a ser un buen lector es una de las mejores cosas que puede hacer por su hijo.