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Quizás su padre fue una persona muy implicada en sus juegos y en su vida diaria, pero es más probable que la figura del padre que usted conoció en su infancia tenga poco que ver con el tipo de padre, y especialmente, con el tipo de relación con los hijos, que los expertos consideran hoy en día como el más beneficioso.
Quizás su padre fue una persona muy implicada en sus juegos y en su vida diaria, pero es más probable que la figura del padre que usted conoció en su infancia tenga poco que ver con el tipo de padre, y especialmente, con el tipo de relación con los hijos, que los expertos consideran hoy en día como el más beneficioso.
El recién nacido
En nuestra cultura es común que cuando un bebé nace, los primeros meses de relación sean casi exclusivamente con la mamá, que es quien lo alimenta y cuida de sus necesidades primarias. La creencia general era que los bebés casi no conocen a nadie más que a su mamá. Y los padres aguardaban su turno de “entrar en escena” cuando el bebé era un poco más mayor para jugar e interactuar con él.
Sin embargo, este concepto ha cambiado en los últimos años con el avance en los estudios sobre el feto y el bebé. Sabemos ahora, por ejemplo, que su bebé ha podido escuchar su voz durante todo el embarazo, que la reconoce una vez nacido y que además se beneficia del contacto con usted.
Una forma de crear una relación estrecha con su bebé es participar activamente en sus cuidados y en su alimentación. Aunque su esposa esté amamantando, ella puede extraerse leche y usted puede darle un biberón (preferiblemente uno por la noche para que su pareja pueda descansar algunas horas más). Cambiarle el pañal, arrullar a su bebé, hablarle, leerle cuentos, son todas formas excelentes de estrechar sus lazos afectivos y de que su bebé se beneficie de su presencia.
Los niños pequeños
A medida que su hijo crece y sus capacidades motoras se desarrollan, tendrá la oportunidad de jugar mucho más activamente con él. El juego y la lectura son dos áreas en las que los padres pueden ofrecer una interacción muy valiosa.
Un juego muy divertido en los primeros meses, que tiene infinidad de variables, es el juego de esconder un objeto, o esconderse usted, para luego aparecer. Este juego le enseña a su bebé que los objetos siguen ahí, aunque él no los vea.
Los juegos que estimulan las habilidades motores gruesas, o el desarrollo de los músculos más grandes del cuerpo, suelen ser divertidos porque implican movimiento y acción, algo que tanto a los papás como a los niños les encanta. Juegos como hacer que su hijo “trote” sobre sus rodillas, como si fueran un caballito, llevarlo a dar un paseo en su espalda a cuatro patas, como si usted fuera un burrito o cualquier otro juego que implique actividad física, les hará pasarlo muy bien, además de estar estimulando su desarrollo.
A partir de los siete años
En esta edad los niños ya pueden jugar a juegos más relacionados con el deporte como patinar, subir en bicicleta, jugar al fútbol o cualquier otra actividad similar. Pueden resultarle muy divertidos los equipos deportivos de fútbol o beisbol en los que participan papás y niños durante el fin de semana.
Las habilidades intelectuales de su hijo están ya mucho más desarrolladas y por ello una actividad agradable es jugar a juegos de mesa diseñados para su edad y también leer. Leer juntos, comentar sobre la historia que están leyendo o crear nuevas historias es un excelente ejercicio para su imaginación.
En general su hijo se sentirá entusiasmado con cualquier actividad en la que cuente con usted como compañero de juegos.