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Embarazo Saludable
Teaser: La náusea es uno de los síntomas más frecuentes del embarazo en los primeros meses que hace sentirse mal a muchas mujeres embarazadas. Casi el 80% de las futuras mamás reportan haber sentido algún tipo de náusea o mareo al inicio del embarazo. La náusea es uno de los síntomas más frecuentes del embarazo en los primeros meses que hace sentirse mal a muchas mujeres embarazadas. Casi el 80% de las futuras mamás reportan haber sentido algún tipo de náusea o mareo al inicio del embarazo. También debe recordar que la ausencia de náuseas no significa que algo vaya mal con su embarazo.
Tipos de náuseas
La palabra náusea durante el embarazo se utiliza para describir esa sensación de malestar y mareo que acompaña a la gran mayoría de las mujeres embarazadas durante los primeros meses. Sin embargo la sensación de las náuseas puede variar mucho. Hay futuras mamás que experimentan una sensación de tener el estómago mal por las mañanas, otras pueden sentir náusea, y algunas, mareos que les obligan a tomar aliento o a sentarse durante unos minutos. También hay mujeres que sienten ganas de vomitar, y otras que realmente vomitan, por la mañana o a cualquier hora del día.
Aunque es común experimentar estos malestares por las mañanas, estas se pueden presentar a cualquier hora del día. Por las mañanas, después de un largo periodo de ayuno, las náuseas pueden sentirse peor.
Si es una de las mujeres que sufren náusea durante el embarazo recuerde que no está sola. El 80 por ciento de las mujeres experimentan náuseas con arcadas y con/sin vómitos durante al menos una parte del embarazo. Las mujeres que no sienten ningún tipo de malestar estomacal durante el embarazo, u ocasionalmente un poco de náusea son la excepción, y no la norma.
Estado emocional
La sensación de náusea constante, con o sin vómitos, puede ser muy difícil de sobrellevar porque le impiden poder hacer su vida de forma normal. Aunque haya estado deseando tener un bebé, estos síntomas del embarazo pueden hacer que se sienta muy mal y que incluso piense en cómo va a sobrevivir el resto de su embarazo en esas condiciones.
No se preocupe porque estos sentimientos son totalmente normales y muchas futuras mamás, afligidas por la náusea, los tienen a menudo. Es importante que no olvide que, salvo en algunos casos muy raros, las náuseas son una condición pasajera del primer trimestre y que pronto comenzará a sentirse mejor.
Por otra parte hay una creencia que asegura que un embarazo con náuseas es indicativo de un embarazo sano. Pero si su doctor le indica que todo está bien, no debe preocuparse en absoluto. Al contrario, disfrute de no tener este malestar porque su primer trimestre se le hará mucho más fácil.
Cuándo hablar con su doctor
Tener náuseas e incluso algún vómito durante el primer trimestre está dentro de lo normal, sin embargo, cuando las náuseas son severas y especialmente cuando van acompañadas de vómitos muy frecuentes, es importante que informe a su doctor.
Si tiene vómitos no sólo por las mañanas, sino también cada vez que come algo y también, cada vez que toma algún líquido, y esta condición se prolonga por más de 24 horas, debe ponerse en contacto con su doctor cuanto antes porque es posible que se haya deshidratado.
Otro síntoma que debe vigilar para evitar la deshidratación es su orina. Si está orinando menos y además la orina tiene un color oscuro, esto podría indicar que se ha deshidratado. La sequedad en la boca y en los ojos y la debilidad general también son síntomas de deshidratación.
Remedios contra las náuseas
Aunque sufrir algún tipo de náusea, mareos o vómitos durante el primer trimestre puede ser inevitable, hay ciertas medidas que puede tomar para que este periodo sea más llevadero.
Uno de los momentos en los que la mayoría de las mujeres que sufren náusea se suelen sentir peor es por la mañana, nada más levantarse. El estómago vacío puede aumentar su malestar. Un remedio bastante eficaz es comer algo por la noche antes de acostarse y tener preparado al lado de la cama algo para tomar, incluso antes de salir de la cama. Las galletitas saladas les dan buen resultado a muchas futuras mamás, aunque en su caso puede ser cualquier otro alimento que tolere.
Del mismo modo, intente evitar tener el estómago vacío durante el día, comiendo poquito, pero con mucha frecuencia. Las comidas que se digieren despacio, como los carbohidratos complejos, pueden ayudarle a evitar las náuseas. Alimentos como las papas, pastas, panes o cereales son fáciles de digerir y pueden ayudarle.
Identifique cuáles son las cosas que le hacen sentirse mal. Hay mujeres que no pueden soportar ciertos olores durante el embarazo porque les desatan las náuseas. Si sabe cuáles son estos olores, intente anticiparse a ellos. Por ejemplo, no entrar en lugares donde haya gente fumando, evitar ciertos perfumes o pedirle a su esposo que cambie su enjuague bucal.
Y si no puede evitar encontrarse con estos olores, lleve algo en su bolso para contrarrestarlos. El olor a limón fresco suele ser agradable para muchas futuras mamás. Lleve un limón o lima cortado en una bolsita en su bolso y acérqueselo a la nariz si se encuentra en una situación de la que no puede "escapar".
A pesar de lo que le puedan ofrecer otras personas, evite los remedios caseros y las hierbas. Aunque le parezcan inofensivas hay hierbas y remedios que pueden causarle problemas en su embarazo y no son recomendables. En caso de que sus náuseas no mejoren con nada de lo que haga, hable con su doctor porque quizás le pueda proporcionar algún tipo de medicación para aliviarlas.
Teaser: Durante el embarazo, y a medida que este avanza, tan sólo hace falta que pasen unos minutos después de haber orinado para tener ganas de volver a orinar. Hay varios factores que confluyen para hacer que usted tenga que visitar el cuarto de baño tantas veces al día... Durante el embarazo, y a medida que este avanza, tan sólo hace falta que pasen unos minutos después de haber orinado para tener ganas de volver a orinar. Hay varios factores que confluyen para hacer que usted tenga que visitar el cuarto de baño tantas veces al día, y puede que también por la noche.
La orina durante el primer trimestre
En el primer trimestre del embarazo todavía no hay presión del útero sobre su vejiga, y sin embargo, es muy probable que tenga que ir a orinar con mucha frecuencia. De hecho, orinar mucho es uno de los primeros síntomas del embarazo que experimentará.
Durante el primer trimestre el volumen de su sangre aumenta de forma espectacular. Hay nada menos que un 40% más de flujo sanguíneo circulando por su cuerpo. Esto significa que la cantidad de líquido que están recibiendo los riñones es mucho mayor de la habitual. Cuánto más líquido filtra su riñón, más ganas siente usted de orinar.
Esta necesidad constante de ir al baño puede añadirse a las dificultades para dormir que pueda estar experimentando. Si evita beber líquido unas tres o cuatro horas antes de irse a dormir, es posible que reduzca las veces que se levante de madrugada para orinar. No reduzca los líquidos que bebe, porque mantenerse hidratada durante su embarazo es muy importante. Simplemente varíe la hora en la que los toma para que su vejiga no esté llena al irse a dormir.
El segundo trimestre: algún alivio
A lo largo del segundo trimestre es posible que estas ganas de orinar se reduzcan un poco. Su cuerpo está habituándose a los efectos de las hormonas del embarazo. Además, aunque su útero está creciendo, el crecimiento se produce hacia arriba y por lo tanto todavía no sentirá presión sobre su vejiga. Esto irá cambiando a medida que avancen las semanas.
Si sigue orinando de forma muy frecuente y además tiene algún tipo de comenzón o ardor, esto podría ser indicativo de una infección de orina. Consulte cuanto antes con su doctor si presenta estos síntomas porque es necesario tratar este tipo de infecciones lo más pronto posible.
Las visitas constantes al baño durante el tercer trimestre
A lo largo de las últimas semanas de embarazo la necesidad de orinar puede incrementarse debido a la presión que ejerce la cabeza del bebé sobre su vejiga. Es por esto que en ocasiones, poco después de haber ido al baño, vuelva a tener la sensación de que necesita ir, para comprobar que tan sólo puede orinar unas gotitas.
Su doctor continuará comprobando en las visitas prenatales que no existe ninguna infección de orina porque esto podría resultar en un parto prematuro. Es importante en estos últimos meses continuar con los ejercicios Kegel. Practicarlos no sólo le ayudará a la hora del parto, sino que fortalecerá el área pélvica después de tener a su bebé. Es común que tras el parto algunas mujeres experimenten algún escape de orina al toser o estornudar súbitamente. Los ejercicios Kegel le ayudarán a mantener el tono muscular en esa zona.
Teaser: Durante el embarazo su cuerpo pasa por cambios muy grandes. Algunos de ellos favorecen la retención de líquidos en su organismo y por esto puede ver que su piernas están hinchadas, aunque antes nunca las hubiera tenido así. Durante el embarazo su cuerpo pasa por cambios muy grandes. Algunos de ellos favorecen la retención de líquidos en su organismo y por esto puede ver que su piernas están hinchadas, aunque antes nunca las hubiera tenido así.
Causas de la hinchazón
Desde las primeras semanas del embarazo el volumen de su sangre empieza a aumentar bastante. De hecho, durante su embarazo tendrá un 40% más de volumen sanguíneo del que tiene habitualmente. Eso significa que hay una cantidad mayor de líquido dentro de su organismo.
A este aumento del volumen de sangre se suma el hecho de que a medida que su embarazo avanza, el vientre de su peso aumenta. Su vientre en crecimiento ejerce presión sobre las arterias de la pelvis y esto dificulta el flujo normal de circulación sanguínea por las piernas, por eso es frecuente tenerlas hinchadas a medida que avanza el embarazo.
No hay que olvidar los efectos que tiene la ley de la gravedad. Esta mayor cantidad de líquido pesa y tiende a ir hacia abajo, hacia las piernas, tobillos y pies, que son las partes que con mayor frecuencia aparecen hinchadas. También por esta razón es común que usted se sienta más hinchada hacia el final del día y también si ha pasado un periodo largo sentada sin moverse.
Qué hacer para evitar la hinchazón
Cierta hinchazón en los tobillos o en las piernas, especialmente hacia el final del embarazo es muy común, pero si pone en práctica algunos o todos de los siguientes consejos puede reducir la cantidad de líquido que retiene.
- Camine o practique la natación. El ejercicio le ayudará poner el movimiento, y eliminar, todo el líquido que tiene acumulado. La natación es especialmente recomendable sobre todo en los últimos meses del embarazo porque evita toda la presión en sus articulaciones que sufre a medida que aumenta el peso de su vientre.
- Beba mucha agua. El agua es diurética y le ayudará a eliminar el exceso de agua. El agua pura es la mejor bebida o el agua con un poco de jugo al estilo aguas frescas. Evite las sodas con gas porque le producirán sensación de hinchazón en el estómago.
- Ponga los pies en alto tantas veces como pueda a lo largo del día. Si trabaja detrás de un mostrador o en un lugar donde pueda tener una pequeña banqueta, ponga un pie en alto primero y luego el otro, durante quince minutos más o menos cada uno.
- Si pasa muchas horas sentada debido a su trabajo, no olvide pararse al menos durante unos minutos cada hora. Caminar un poco evitará que se congestionen sus piernas debido a la postura. Lo mismo ocurre si tiene que hacer un viaje en avión de muchas horas. Párese y camine arriba y abajo por el pasillo del avión para evitar problemas circulatorios en sus piernas.
- Duerma sobre el lado izquierdo. Esto favorecerá la circulación de regreso de la sangre. Cuando duerme de lado está eliminando todo el peso que su vientre ejerce sobre las venas que riegan las extremidades inferiores.
Señales de alerta
Aunque cierta cantidad de retención de líquidos es normal durante el embarazo, hay una enfermedad bastante serie que ocurre durante el embarazo que se conoce como preeclampsia y que requiere atención médica urgente.
Si observa que hay una retención repentina de líquido en sus manos o en su rostro, debe hablar con su doctor cuanto antes para informarle de este cambio. Estos síntomas también pueden ir acompañados de dolores de cabeza y de cambios en la visión.
Teaser: Las hemorroides pueden aparecer durante el embarazo, o después del parto. Pueden ser indoloras, solamente causar comezón, o ser muy dolorosas. Las hemorroides son una consecuencia de los síntomas que produce el embarazo como el estreñimiento, el peso del vientre sobre la zona pélvica... Las hemorroides pueden aparecer durante el embarazo, o después del parto. Pueden ser indoloras, solamente causar comezón, o ser muy dolorosas. Las hemorroides son una consecuencia de los síntomas que produce el embarazo como el estreñimiento, el peso del vientre sobre la zona pélvica, o el esfuerzo de pujar durante el parto.
Qué son las hemorroides
Las hemorroides son venas que se han abultado excesivamente, como ocurre con las varices, y que aparecen en la zona del recto y del ano. Pueden estar situadas en el interior del recto o en el exterior. Su tamaño varía: si no están inflamadas las puede sentir como una pequeña verrugita, pero si se han inflamado pueden alcanzar el tamaño de una uva. Las molestias que ocasionan pueden ir desde sangrado, comezón hasta dolor agudo, dependiendo del grado de inflamación.
Causas de las hemorroides
Las hemorroides durante el embarazo se pueden producir en cualquier momento, incluso después del parto, por diferentes causas. Una de las razones más comunes es el estreñimiento y los esfuerzos a la hora de ir al baño. Esto afecta a las veas de la zona, que pueden inflamarse. El estreñimiento es algo común durante el embarazo, incluso en el primer trimestre debido a la acción de las hormonas sobre el tracto digestivo.
Las hormonas del embarazo relajan los tejidos, por lo que el paso de los alimentos por el tracto intestinal es más lento de lo habitual. Cuando los alimentos pasan más tiempo en el intestino liberan más gas (produciendo esa desagradable sensación de hinchazón) y por otro lado, las heces pierden agua al estar ese tiempo extra en el tracto intestinal. Como consecuencia se endurecen y pueden causar estreñimiento.
Más adelante en el embarazo, la presión que ejerce el vientre sobre la zona pélvica, puede ser la culpable de la aparición de hemorroides. Al igual que surgen varices en las piernas por la mala circulación, lo mismo ocurre con las venas que riegan la zona del recto y el ano. Hay algunas mujeres que incluso desarrollan varices en la zona vaginal.
Por otra parte es común que las hemorroides aparezcan después del parto, debido a los esfuerzos en la fase de salida del bebé. Estas hemorroides pueden ser especialmente molestas si además le han dado algún punto en el área vaginal.
Afortunadamente se trata de una condición temporal, que además, tiene tratamiento.
Cómo prevenir las hemorroides
La presencia de las hemorroides en ocasiones es inevitable durante el embarazo, sin embargo, hay algunas medidas que pueden retrasar su aparición hacer que los síntomas no sean tan molestos.
- Beba mucha agua. El agua hidrata las heces y hace que su paso por el intestino sea más fácil y por lo tanto evita los esfuerzos que generan las hemorroides.
- Haga ejercicio. El ejercicio hace que su tracto intestinal se mueva, y facilita el paso de las heces, contrarrestando el efecto de las hormonas del embarazo.
- Tome comidas con fibra. La fibra hace que el paso de los alimentos por el intestino sea más fácil. Alimentos como el salvado de trigo son muy beneficiosos para ello, porque además no producen gas. Hay algunos tipos de alimentos con fibra durante el embarazo que pueden producirle gas.
- Evite pasar sentada largos periodos de tiempo. La circulación inadecuada de la sangre en esa área, puede favorecer la aparición de hemorroides.
- Haga ejercicios Kegel diariamente. Además de ayudarle a fortalecer los músculos del área de la pelvis para el parto, le ayudará a prevenir las hemorroides.
Alivio para las hemorroides
Si sus hemorroides se han inflamado, probablemente sentirá bastante malestar. Hay algunas cosas que puede hacer para aliviar estas molestias. En su farmacia encontrará preparados para tratar las hemorroides, pero debe tener precaución con estos medicamentos porque algunos pueden contener corticoides que no son recomendables durante el embarazo. Hable con su doctor antes de utilizar estos remedios.
Otras formas más naturales de encontrar alivio son:
- Aplíquese hielo en el área. Las bolsas de guisantes congelados son muy útiles porque se adaptan a cualquier forma.
- Tome baños de asiento templados, o altérnelos con baños de asiento fríos.
- Evite el papel de baño con perfumes o colorantes que pueda irritarle más el área.
Teaser: Si está en las primeras semanas de su embarazo, quizás se esté preguntando por qué tiene todas esas molestias intestinales. La sensación de hinchazón y el incremento de gas es uno de los síntomas del embarazo, tanto al inicio de la gestación, como al final. Si está en las primeras semanas de su embarazo, quizás se esté preguntando por qué tiene todas esas molestias intestinales. La sensación de hinchazón y el incremento de gas es uno de los síntomas del embarazo, tanto al inicio de la gestación, como al final.
Digestión más lenta
El origen de los problemas de gases intestinales durante el embarazo y también de estreñimiento, es el efecto que tienen las hormonas del embarazo sobre el tejido de los intestinos. Debido a la acción de estas hormonas el tejido intestinal se relaja y el proceso digestivo se realiza más lentamente. Esto significa que los alimentos pasan más tiempo en el intestino y por lo tanto, tienen más fermentación antes de ser digeridos. Esta fermentación es el origen de los gases.
De igual forma, como el paso de los alimentos por los intestinos delgado y grueso se realiza más lentamente, las heces pierden agua al estar más tiempo en el tracto digestivo y se endurecen, causando el estreñimiento. Tanto los gases como el estreñimiento pueden causar una sensación de hinchazón, así como más gases de lo habitual.
Cómo aliviar la sensación de hinchazón
Por una parte debe dejar de comer aquellos alimentos conocidos por producir gas, y que ahora que tiene esta condición para digerir los alimentos, pueden ser todavía más difíciles de procesar. Entre los alimentos conocidos por producir gases están los puerros, coles de Bruselas, coliflor, col, chícharos o guisantes. También debe evitar las bebidas con gas en general, ya que empeorarán el problema.
En general, piense en los alimentos que antes le producían gas, o que parecen están produciéndolo ahora, y cómalos con moderación o sustitúyalos por otros. Durante su embarazo necesita una dieta saludable en la que haya vegetales y frutas, escogiendo aquellos que pueda digerir con más facilidad.
Además de evitar estos alimentos hay otras actividades que también pueden ayudarle a aliviar los síntomas:
- Haga ejercicio: el ejercicio pone el movimiento su aparato digestivo y eso significa que los alimentos pueden viajar de forma más rápida por el tracto digestivo y evitar así que se produzca gas o que las heces se endurezcan.
- Beba mucha agua: aunque tenga una sensación de hinchazón y le parezca que beber agua va a empeorar las cosas, intente beber algo más de lo normal. Cuando las heces permanecen más tiempo del deseado en su tracto intestinal pierden agua y se endurecen. La hidratación le ayudará a evitar esto. Pero recuerde beber de un vaso para no tragar aire al beber.
- Coma despacio: gran parte del gas que entra en nuestro aparato digestivo, lo tragamos. Mastique lentamente y no hable mientras lo hace para evitar que entre aire mientras come. Además, coma sentada, no recostada.
- Haga comidas pequeñas: las grandes comidas tienen muchas más posibilidades de producirle molestias. Si come poco, pero con frecuencia, facilitará el paso de los alimentos por su intestino. Evite beber durante las comidas, y beba entre ellas.
Si ninguna de estas medidas le alivia, hable con su doctor para saber si puede tomar alguna medicación para reducir el gas. No tome estos medicamentos por su cuenta, ni remedios de hierbas sin haber consultado antes con su doctor.
Teaser: El cansancio o fatiga es uno de los síntomas más comunes del embarazo, que casi todas las mujeres experimentan en uno u otro momento. Crear una nueva vida dentro de usted es un trabajo que requiere mucha energía y la fatiga es un síntoma del gran esfuerzo que su organismo está haciendo. El cansancio o fatiga es uno de los síntomas más comunes del embarazo, que casi todas las mujeres experimentan en uno u otro momento. Crear una nueva vida dentro de usted es un trabajo que requiere mucha energía y la fatiga es un síntoma del gran esfuerzo que su organismo está haciendo.
El cansancio al inicio del embarazo
Uno de los primeros síntomas de que usted está embarazada es la fatiga que experimentará en las semanas iniciales de su embarazo y probablemente a lo largo del primer trimestre. En esos días su cuerpo está trabajando al cien por cien, creando las estructuras básicas para el desarrollo de su bebé: placenta, cordón umbilical, saco amniótico etc.
Además, el volumen de su sangre se incrementará notablemente en esas primeras semanas, con el esfuerzo que esto también requiere. Algunos expertos han llegado a comparar el trabajo que realiza en esas semanas el cuerpo de una mujer embarazada cuando está descansando, con el que hace un escalador subiendo una montaña. Por todo ello es común sentirse muy fatigada y quedarse dormida a menudo, en cualquier lado, de puro cansancio.
Darle a su cuerpo el descanso que necesita es muy importante para su bienestar en estas primeras semanas. Intente irse a dormir al menos una o dos horas antes de la su hora habitual de acostarse y obtenga todas las siestas que pueda a lo largo del día, aunque sea en el aparcamiento donde dejó su auto.
Afortunadamente, este gran cansancio mejora durante el segundo trimestre, en el que probablemente se sentirá con mucha energía y vitalidad, aunque también debe descansar lo más posible.
La fatiga en las últimas semanas del embarazo
Después del periodo inicial de fatiga al comienzo del embarazo, una etapa en la que es bastante posible que experimente fatiga es al final del embarazo. En esa época su organismo no está realizando un esfuerzo extra para formar nuevas estructuras, pero sí para poder moverse y realizar sus tareas diarias con ese exceso de peso que ahora lleva.
A medida que pasen las semanas, el aumento del tamaño de su vientre hará que la postura de su columna cambie. Ahora caminará echándose un poco hacia atrás para compensar por el cambio del centro de gravedad en su cuerpo. Eso requiere un esfuerzo añadido.
Por otra parte, debido a las hormonas del embarazo sus músculos están mucho más relajados y flexibles para poder facilitar el parto. Esto que es muy deseable en el momento de dar a luz, le produce un cansancio añadido porque sus músculos no están respondiendo como lo hacen normalmente.
Alivio para la fatiga
En un mundo ideal, las mujeres embarazadas podrían descansar todo lo necesario, en el momento en el que lo necesitaran. Sin embargo, la realidad es otra especialmente si usted trabaja y se ve obligada a cumplir con unos horarios, sin importar cuál es su nivel de cansancio. Aunque es inevitable experimentar cierta dosis de fatiga durante el embarazo, hay una serie de medidas que puede adoptar que puede hacerlo más llevadero.
- Descanse todo lo que pueda en cualquier momento. Una siestita de quince minutos puede ser suficiente para eliminar esa gran sensación de cansancio, aunque sea por un par de horas. No desaproveche la ocasión de cerrar los ojos en cualquier momento y en cualquier lugar: en la sala de descanso en su oficina, en el auto, en el autobús o en cualquier otro lugar.
- Obtenga más horas de sueño. No sólo por medio de siestas, sino acostándose más temprano de lo habitual. Olvídese de las obligaciones por el momento porque su trabajo ahora es descansar lo más posible por usted y por su bebé.
- Hable con su pareja acerca de este cansancio y llévelo con usted a la consulta del médico para que comprenda que esta gran fatiga forma parte del embarazo. Diseñen juntos un plan de colaboración para las tareas de la casa, que le permita a usted obtener el descanso que necesita.
- Manténgase hidratada. Tener la hidratación que necesita evitará que se sienta aún más exhausta. Beba todo lo que necesite, especialmente agua.
- Haga ejercicio. Aunque le pueda parecer algo contrario al descanso, el ejercicio le dará energía y le ayudará con otros síntomas del embarazo como el insomnio o el estreñimiento.
Y sobre todo, tómese las cosas con calma. Ahora mismo no hay nada más importante que su salud y la de su bebé.
Teaser: Es posible que en algún momento del embarazo sienta, o haya ya experimentado, una sensación de falta de aliento. Esto es algo común durante estos meses. Al principio del embarazo la falta de aliento se produce por unas razones y en los últimos meses por otra... Es posible que en algún momento del embarazo sienta, o haya ya experimentado, una sensación de falta de aliento. Esto es algo común durante estos meses. Al principio del embarazo la falta de aliento se produce por unas razones y en los últimos meses por otra, pero en general, es algo inofensivo, aunque le puede resultar algo molesto.
Causas de la falta de aliento
Una de las hormonas que produce durante el embarazo, la progesterona, hace que usted pueda tomar más aire en cada respiración. Gracias a este incremento del aire que usted inspira, le llega más oxígeno a su bebé. Esta nueva sensación al respirar, a veces se puede percibir como una falta de aliento.
Luego, a medida que pasan las semanas, el crecimiento del vientre empezará a presionar sobre su diafragma dándole también esa sensación de que le falta aire al respirar. Estos cambios se suelen sentir en el tercer trimestre a partir de la semana 30.
La sensación puede disminuir en las últimas semanas del embarazo, cuando el bebé empieza a prepararse para nacer y deja más espacio para que los pulmones se expandan con más amplitud.
Por otra parte, si realiza algún viaje a un lugar con más altitud que la que hay donde usted vive, puede experimentar mucho más la sensación de falta de aliento ahora que está embarazada.
Qué hacer ante la falta de aliento
Al igual que otros síntomas y molestias que aparecen durante el embarazo, no se puede hacer mucho contra la falta de aliento porque es parte del proceso de la gestación y del trabajo que tienen que realizar las hormonas para que todo marche bien. Sin embargo, hay algunas pequeñas medidas que quizás le ayuden a aliviar un poco esta sensación de ahogo que, para muchas mujeres, resulta bastante desagradable.
- Intente moverse más despacio para que sus pulmones tengan que hacer menos esfuerzos y descanse en cuanto se sienta un poco exhausta. No se fuerce físicamente porque se sentirá con más ahogo.
- Evite ropas que le opriman. No lleve muy apretadas las gomas elásticas de los pantalones o faldas y asegúrese de llevar un brasier o sostén cómodo que no le oprima en el inicio de su vientre.
- Cuando esté sentada, especialmente si pasa mucho tiempo sentada trabajando, adopte una postura que facilite la entrada de aire en sus pulmones para evitar la sensación de ahogo.
- Si durante la noche, al acostarse en la cama siente que se ahoga, eleve su posición con unos cojines para facilitar la entrada del aire.
- Evite los viajes a lugares con cierta altitud, ya que los síntomas de ahogo pueden empeorar.
Señales de alerta
En ocasiones la falta de aliento puede ser indicativo de otros problemas, especialmente si la sensación de ahogo es grande o va acompañada de otros síntomas. Debe estar alerta y hablar con su médico si la sensación de ahogo ocurre de repente, tiene el pulso rápido o algunas partes del cuerpo amoratadas como alrededor de los labios o en los dedos de las manos y de los pies.
La sensación de falta de aire también puede estar ligada a un ataque de asma. El asma a veces empeora durante el embarazo. Es recomendable que descarte con su médico que esta sensación de ahogo se debe al asma.
Teaser: Las migrañas son hoy en día un trastorno bastante común. Según los datos, durante el embarazo, debido a los cambios hormonales estos fuertes dolores de cabeza suelen mejorar. Sin embargo, hay un porcentaje de mujeres en los que ocurre lo contrario. Las migrañas son hoy en día un trastorno bastante común. Según los datos, durante el embarazo, debido a los cambios hormonales estos fuertes dolores de cabeza suelen mejorar. Sin embargo, hay un porcentaje de mujeres en los que ocurre lo contrario.
Dolores de cabeza y migrañas
Aunque no haya sufrido nunca migrañas, o no de manera regular al menos, es probable que durante los tres primeros meses del embarazo sí experimente algún dolor de cabeza. Hay dos factores que influyen en estas molestias: por un lado los cambios de los niveles hormonales tienen parte de culpa en este problema y por el otro, las inquietudes o preocupaciones que suelen acompañar la noticia de que va a ser madre, también tienen una carga emocional que puede generar tensión y por lo tanto un dolor de cabeza.
Los dolores de cabeza se definen como dolor que puede afectar a la frente, el área de encima de los ojos, el espacio que hay entre las orejas o en la nuca o la parte superior del cuello. Los dolores de cabeza primarios son aquellos que ocurren por sí solos, mientras que los secundarios son la consecuencia de alguna enfermedad.
Los dolores de cabeza tensionales son los más comunes del tipo primario. Por lo general se localizan en la parte superior del cuello o son como una banda que va desde la nuca hasta la frente y no tienen la intensidad que tienen las migrañas.
Las migrañas suelen afectar más a las mujeres que a los hombres y es común que otras personas en la familia las hayan tenido antes. Una migraña típica afecta a un solo lado de la cabeza, es un dolor de tipo pulsante y puede durar entre cuatro y 72 horas. Las migrañas pueden ir acompañadas de náuseas o vómitos, sensibilidad a la luz o al sonido y mucha gente ve una especie de aura antes de que aparezcan.
Aunque hoy en día existe medicación efectiva para las migrañas, estos medicamentos pueden afectar a su embarazo por lo que debe consultar con su doctor antes de tomar nada y también para ver qué tipo de analgésico puede usar para calmar el dolor.
Para evitar el dolor de cabeza
El mejor remedio sin duda es la prevención. Hay algunas actividades y alimentos o productos que parecen iniciar las migrañas en algunas personas. Sin embargo, es importante recordar que estos detonantes pueden ser diferentes para cada uno. Los cambios de tiempo, el estrés o ciertos alimentos pueden disparar un dolor de cabeza. Intente fijarse en si después de realizar cierta actividad o comer cierto alimento, aparece un dolor de cabeza. Hay personas que llevan un “diario” de actividades y comidas para identificar qué es lo que ocurrió antes de que se desatara el dolor de cabeza o la migraña.
Otras medidas de prevención incluyen hacer ejercicio de manera regular y practicar ejercicios de relajación. Esto puede eliminar diariamente parte del estrés que puede hacer que aparezca el dolor de cabeza.
Remedios para el dolor
El dolor de una migraña puede ser realmente intenso, pero hay ciertas medidas que pueden disminuirlo o, por lo menos, hacer que no se intensifique. El descanso y la relajación mejoran la progresión del dolor de cabeza. Si el dolor es pulsante, a veces un paño frío sobre la frente o el punto donde se produzca el dolor puede aliviar.
En cualquier caso, si los dolores de cabeza son muy severos durante el tercer trimestre, debe ponerse en contacto con su doctor porque quizás pudieran ser un síntoma de otro tipo de problema, como por ejemplo la presión sanguínea alta o de una enfermedad denominada preeclampsia.
Teaser: Si las náuseas son la molestia más común durante el primer trimestre, el dolor de espalda es sin duda la queja que más a menudo escuchan los doctores en las visitas prenatales. Si las náuseas son la molestia más común durante el primer trimestre, el dolor de espalda es sin duda la queja que más a menudo escuchan los doctores en las visitas prenatales. El peso que su vientre ejerce sobre la columna vertebral y la nueva postura que tendrá que adoptar al caminar, son los culpables de esta molestia tan común.
Una nueva curvatura
Quizás no se haya dado cuenta, pero ahora camina de una forma diferente a como lo hacía antes. El peso de su vientre tira hacia delante y para mantener el equilibrio usted tiene que tirar hacia atrás. Debido a esta inusual postura, su columna vertebral se encuentra en una curva que no es la natural. Además, los músculos de su espalda están en constante tensión debido a esta postura forzada.
A este problema con la postura hay que añadir otro factor. Las hormonas del embarazo hacen que los músculos se encuentren más relajados y que no estén proporcionando el soporte que le dan normalmente a su columna.
Todas estas circunstancias hacen que el dolor de espalda sea algo casi inevitable durante los últimos meses del embarazo, especialmente si por su constitución su vientre está bastante abultado.
Ciatica
A veces el dolor de espalda tiene una variante más problemática que es lo que se conoce como la ciática. Debido a la relajación muscular, y a la presión sobre la columna vertebral, en ocasiones uno de los discos de cartílago que se encuentran entre las vértebras puede desplazarse y presionar sobre uno de los nervios ciáticos. Los nervios ciáticos van de la parte inferior de la espalda a la pierna y pasan por los glúteos.
El dolor del nervio ciático es muy característico. Se siente como una línea de dolor que va desde la espalda hacia la pierna y que a veces es tan intenso que es necesario reposar en cama hasta que la inflamación pase. Los casos más leves se pueden tratar con hielo, una faja para restar un poco de peso del vientre sobre la espalda o bien con anti-inflamatorios.
Consejos para aliviar el dolor de espalda
Una buena forma física puede evitar, o reducir, este tipo de dolor ya que si los músculos que soportan la columna están más fuertes, el esfuerzo para la espalda será menor. Pero si el dolor ya ha aparecido, estos son algunos de los consejos para aliviarlo:
- No utilice zapatos con mucho tacón. Aquellos con 3 ó 4 centímetros de tacón le resultarán mucho más cómodos.
- Cuando esté sentada, especialmente si pasa muchas horas en la oficina, póngase un almohadón en la espalda, para ofrecer soporte a la parte que más le moleste.
- Si trabaja sentada mucho tiempo, procure cambiar de postura y, mejor aún, caminar un poco cada media hora más o menos.
- Duerma con una almohada grande entre las rodillas para evitar más estrés sobre su columna vertebral.
- Nade de forma regular. Practicar este deporte le será de mucho alivio porque, además de fortalecer los músculos, en el agua usted no pesa y sus músculos no tienen que trabajar tan duro para sujetar su vientre.
Precaución con ciertos masajes tradicionales
Es tentador intentar alguna manipulación en la espalda por parte de un sobador, un huesero o un quiropráctico para aliviar el dolor en estos últimos meses. Sin embargo, las maniobras y ajustes que se practican en estas consultas pueden resultar perjudiciales durante el embarazo.
Lo mejor cuando sienta que necesita un masaje es acudir a un masajista profesional. Hay algunos que han recibido cursos sobre cómo hacer un masaje en una mujer embarazada y esta es la opción más segura.
Teaser: Durante el embarazo, el abdomen está sujeto a muchos cambios y presiones. Algunas mujeres pueden sentir molestias en esta zona durante el embarazo que pueden deberse a trastornos estomacales comunes de la gestación o bien tratarse de cólicos con dolor, vómito u otros síntomas. Durante el embarazo, el abdomen está sujeto a muchos cambios y presiones. Algunas mujeres pueden sentir molestias en esta zona durante el embarazo que pueden deberse a trastornos estomacales comunes de la gestación o bien tratarse de cólicos con dolor, vómito u otros síntomas. Es importante que su doctor conozca sus antecedentes y actividades para poder tratarla con éxito.
Trastornos estomacales e intestinales
Las digestiones pesadas durante el embarazo son un trastorno común que en ocasiones pueden producir dolores en el abdomen. Debido a la acción de las hormonas del embarazo, el tejido de los intestinos se relaja por lo que el paso de los alimentos se hace más lento, con las consiguientes molestias. Por esta misma razón también se suelen producir gases, que en a veces pueden resultar muy dolorosos. Por otro lado las náuseas, si son muy acusadas y con vómitos, pueden también ser las responsables de muchas molestias en la zona del abdomen.
Sea cual sea el motivo, cualquier molestia que produzca dolor en el abdomen durante el embarazo, debe comunicársela a su doctor cuanto antes, para descartar que pueda ser algo que necesite un tratamiento.
Cólicos de vesícula
Hay un trastorno que afecta especialmente a las mujeres de origen mexicano, y que a veces se puede confundir con las molestias de las náuseas. La vesícula biliar, donde se almacena la bilis que nos ayuda a digerir los alimentos, en ocasiones se puede ver afectada por la acción de las hormonas del embarazo.
La función de la vesícula es almacenar la bilis para digerir las grasas en el intestino delgado. Para que la bilis llegue al intestino delgado la vesícula tiene que contraerse. Durante el embarazo, el tejido de este órgano está más relajado y la contracción puede no ser tan eficiente. Cuando la bilis no puede salir completamente de la vesícula se hace más densa y eventualmente puede llegar a formar piedras que obstruyan la salida de la bilis. Esta situación produce cólicos con dolor abdominal.
Generalmente, las mujeres que no han tenido problemas con la vesícula pueden compensar por esta relajación de los tejidos, pero si ya ha tenido en el pasado algún problema de vesícula, o si es de origen mexicano, existe la posibilidad de que este órgano sea el culpable de los cólicos que padece.
Tratamiento de la enfermedad de la vesícula
Es posible averiguar mediante una ecografía si en su vesícula hay piedras o sedimentos. Con la dieta y la medicación adecuada puede continuar el resto del embarazo sin una intervención. En casos de cólicos graves o en aquellos en los que la vesícula acaba infectándose el médico determinará si las consecuencias que puede tener esta situación sobre el embarazo esta situación es más arriesgado que hacer una intervención para retirar la vesícula.
Si sus náuseas no se calman en los tres primeros meses y tiene cólicos y dolores abdominales, pregúntele a su doctor si los cólicos de vesícula pueden ser un factor, especialmente si ha tenido problemas con ella en el pasado.
Dolor en el bajo vientre
Una molestia bastante común en el embarazo es tener dolor en el bajo vientre. A menudo esto se debe a lo que se conoce como el estiramiento de los ligamentos redondos. El útero y los ovarios están sujetos por unos ligamentos que van desde las ingles hasta el útero. Estos ligamentos, a medida que avanza el embarazo, se ven sometidos a un estiramiento por un lado y a la presión del peso del bebé por otra. En ocasiones pueden producir un dolor intenso.
Esta molestia es diferente a la que se siente cuando está teniendo contracciones, sin embargo, si no sabe muy bien cómo distinguirlo, o si no está segura que el dolor o las molestias que siente se deben al estiramiento de los ligamentos redondos, consulte con su doctor.
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