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Una de las consecuencias del estrés es la tendencia al aislamiento, con las consecuencias negativas que ambas situaciones tienen para la salud. Por otra parte, estar sometido a grandes dosis de estrés emocional, sin un apoyo social adecuado, incrementa la mortalidad, según estudios realizados.
Una de las consecuencias del estrés es la tendencia al aislamiento, con las consecuencias negativas que ambas situaciones tienen para la salud. Por otra parte, estar sometido a grandes dosis de estrés emocional, sin un apoyo social adecuado, incrementa la mortalidad, según estudios realizados.
Estrés y aislamiento
El estrés tiene repercusiones en la salud física así como en la emocional, pero si estas consecuencias se unen a una falta de apoyo social, los problemas en la salud pueden agravarse. En un estudio realizado recientemente, hombres de 50 años sometidos a altas dosis de estrés emocional, sin una red adecuada de familiares y amigos, tenían tres veces la posibilidad de morir en los próximos siete años, que aquellas personas sin esta situación. De hecho, los hombres sometidos a los mismos eventos estresantes emocionalmente, pero que contaban con apoyo familiar y social, no presentaban estos riesgos.
Por otra parte, en periodos de estrés, es frecuente aislarse porque el propio estrés tiende a que la persona esté enfocada en el problema que lo ha provocado. Esto a su vez puede crear más estrés, estableciéndose un círculo vicioso.
Establezca comunicación
Algunas personas cuando están sufriendo algún problema estresante que no tiene una solución fácil, tienden a darle "vueltas" en la cabeza una y otra vez. Aunque se trata de una reacción muy humana, este tipo de obsesión emocional puede agrandar la sensación de angustia y cerrar las perspectivas.
Romper el aislamiento y hablar con otra persona puede ayudarle mucho en estos momentos. Quizás esa persona no pueda solucionar su problema, pero el hecho de comunicarlo hará que salga de su círculo vicioso de pensamiento, y quizás esa persona pueda ofrecerle al menos una perspectiva en la que no había pensado. Haga una norma el hablar con alguien querido cuando se vea en una situación de estrés.
Un buen lugar para poder compartir lo que le preocupa es en su iglesia o congregación religiosa. Las personas que se reúnen allí probablemente estén dispuestas a ayudar de alguna forma y podrá encontrar apoyo entre ellas.
Otra forma de romper el aislamiento es organizar reuniones en su casa, con cualquier excusa, de forma regular. Comprométase con sus amigos a ofrecer una cena el primer sábado de cada mes o al menos una vez cada seis semanas. Además de que los preparativos le sacarán de su obsesión, tendrá una fuente fija de contactos con otras personas. De igual forma, suscríbase a algún club que celebre eventos mensualmente y en el que se vea obligado a participar.
En caso de que la fuente de su estrés sea algo constante, póngase en contacto con grupos de apoyo donde hay personas como usted que le pueden ofrecer soluciones. Por ejemplo, si es usted una madre soltera, se acaba de divorciar, o si tiene al cargo el cuidado de un anciano o de una persona discapacitada, existen muchas organizaciones que le pueden proporcionar información y apoyo para esas circunstancias en particular.
No desestime el poder de estar en contacto con otras personas, aunque usted crea que no hay nada que realmente le puedan ofrecer para solucionar la razón de su estrés.