Desde la farmacia homeopática que fundaron ocho médicos en el centro de Los Ángeles en 1903 hasta los estantes de casi toda farmacia y todo supermercado en Norteamérica hoy día, el personal de Hyland's y su empresa matriz, Standard Homeopathic Company, han trabajado para poner medicamentos naturales y seguros al alcance de todos.
En el año 1900, la homeopatía era una práctica médica habitual y un concepto muy conocido en Estados Unidos. Debido a que el envío de medicamentos de una región a otra podía tardar semanas, o incluso meses, las farmacias homeopáticas eran características de casi toda gran ciudad. Dichas farmacias, que incluían a Borneman en Filadelfia, a Boericke & Tafel y a Luyties en St. Louis, a Kiehl’s en Nueva York y a Ehrhard & Karl en Chicago, mantenían medicamentos en su inventario y frecuentemente los producían en sus propios laboratorios locales.
Los médicos de Los Ángeles fundaron Standard Homeopathic Pharmacy porque se sentían frustrados con la espera de la llegada de medicamentos desde el Este. Contrataron a George Hyland como su primer farmacéutico en aquel establecimiento del centro de Los Ángeles, en la calle 7 entre las calles Broadway y Spring. Posteriormente, en 1910, Hyland compró el negocio e inició una tradición de farmacéuticos como propietarios o gerentes de la compañía. Dicha tradición sigue vigente hoy día.
Una familia en el negocio
También en el año 1910, un informe respaldado por la Asociación Médica Estadounidense que contribuyó a cambiar la manera en que se capacitaban los médicos, se convirtió en un obstáculo durante casi un siglo para quienes proponían la medicina complementaria. El denominado informe Flexner estableció requisitos para que las facultades médicas incluyeran más instalaciones y planes de estudio más amplios, por lo cual casi la mitad de las facultades médicas tuvieron que cerrar. Debido a que muchos de los médicos homeópatas se capacitaban en las escuelas más pequeñas y de menores recursos, el informe Flexner causó una enorme reducción en el número de ellas.
Pasarían años antes de que el efecto de esa presión se sintiera en las farmacias homeopáticas de las grandes ciudades. Así fue que en 1928, mientras su negocio crecía, George Hyland contrató a Cecil Craig, graduado de la Facultad de Farmacología de University of Southern California (USC) y lo puso a cargo de su laboratorio de fabricación. El “Sr. Craig”, como fue conocido posteriormente, llegó a ser el patriarca de la compañía y contribuyó a desarrollar muchos de los medicamentos incluidos entre los 3,500 productos que la empresa vende en el presente.
A mediados del siglo XX, a medida que los medicamentos recetados comenzaban a dominar el ambiente y se dificultaba el mercadeo de los medicamentos naturales, las farmacias homeopáticas de todo el país recurrieron a otros productos. Bajo la dirección de Cecil Craig, la compañía Standard desarrolló con mucho éxito la primera aspirina para niños. Marion, la hija mayor de Craig, tenía dificultad para tragar píldoras, y probablemente para satisfacerla a ella, Craig formuló las tabletas rosadas de aspirina que se disolvían casi instantáneamente en la boca. Fue una característica convincente que ayudó a popularizar muchísimo a la aspirina y llegó a ser precursora de las Tabletas para la dentición de Hyland’s, actualmente el producto más vendido por la compañía.
Aunque no todos los tres hijos y las dos hijas del Sr. Craig siguieron una carrera profesional vitalicia en Standard Homeopathic, todos trabajaron en el negocio y lograron un gran aprecio por la dedicación de su padre a la homeopatía. La hija menor, Patricia (Pat) Craig Phillips, enfermera acreditada que dirigía el laboratorio de dilución en las décadas de 1980 y 1990, recuerda que su padre finalmente suspendió la producción de la popular aspirina infantil, en parte porque no era un medicamento homeopático. “Estaba realmente comprometido con la homeopatía en una época en que no era fácil promoverla”, afirma Pat Phillips. “Tenemos con él una deuda de gratitud por mantenerla en marcha.”
En 1955, Jack Craig, hijo de Cecil, se incorporó a Standard como vendedor. Fue desarrollando su carrera en los puestos operativos y se hizo cargo del negocio tras la muerte de su padre en 1980. Era una persona trabajadora, informal en su manera de ser y de vestir, y siempre bien conectado con sus empleados. “Siempre fue ‘Jack’; nunca ‘Sr. Craig’”, explica Pat Phillips. “Jack puso a la compañía rumbo al crecimiento.”
“Jack tenía grandes metas”, afirma su hermano, Dick Craig, miembro de la segunda generación de graduados de la Facultad de Farmacología de USC en la familia. Dick Craig gozaba de una exitosa carrera como propietario de una farmacia minorista en Los Ángeles antes de incorporarse a Standard como farmacéutico especialista en información homeopática en la década de 1990. “Jack realizó un trabajo increíble y superó las expectativas de nuestro padre”, explica.
Grupos “Lo que somos”
Mientras tanto, en Filadelfia, la familia de John A. Borneman seguía un camino paralelo durante todo el siglo XX. El Dr. Borneman, profesor de Hahnemann College of Homeopathy, estableció su farmacia en Filadelfia poco después de la inauguración de Standard en Los Ángeles. Su nieto, John A. (Jack) Borneman III, respondió a los desafíos que enfrentó la homeopatía a mediados del siglo, escribiendo la Farmacopea Homeopática con la ayuda de otros colaboradores del rubro. Dicha presentación detallada de miles de medicamentos naturales fue crucial para actualizar las regulaciones federales y crear condiciones más favorables para los medicamentos homeopáticos en el mercado.
“Organizamos a la gente de la industria y fuimos a Washington para explicar el funcionamiento de nuestros medicamentos y nuestro negocio” a funcionarios de organismos normativos, como la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) y la Comisión Federal de Comercio (FTC), comenta Jack Borneman. “Nos autodenominamos el grupo ‘Lo que somos’, porque en la década de 1950 y posteriormente, casi nadie podía decir la palabra homeopatía, y mucho menos comprenderla.”
La década de 1970 fue un tiempo de cooperación profesional entre las compañías homeopáticas estadounidenses, mientras otras empresas europeas mucho más grandes, saturadas de éxito y ambiciones de adquisición corporativa, comenzaron a buscar firmas estadounidenses para comprarlas. Jack Borneman, Jack Craig y Glen Hill, ejecutivo superior de Luyties, una empresa homeopática ubicada en St. Louis, juntamente con sus respectivas esposas, cultivaron amistades que disfrutaban en las ferias industriales y reuniones en numerosos lugares. Los hijos de los propietarios de tales compañías crecieron en el negocio relacionándose entre sí como “primos de profesión.”
John P. (Jay) Borneman IV, hijo de Jack Borneman, quien demostraría luego su talento en el mercadeo de productos homeopáticos entre consumidores, llegó a formarse como químico y fue a trabajar en Borneman & Sons. En 1985, Mark Phillips, hijo de Pat Phillips y sobrino de Jack Craig, pasó a ser la tercera generación de la familia Craig en graduarse en la facultad de farmacología de USC y llegó a ser ejecutivo de la firma Standard Homeopathic. Ya había acumulado años de experiencia laboral “comenzando desde abajo” en la compañía, pues comenzó limpiando piezas de vidrio en el departamento de producción.
Innovaciones clave
Durante el siglo XX, otras compañías desarrollaron innumerables medicamentos recetados convencionales, muchos de los cuales llegaron a ser comercialmente viables, aunque producían beneficios insignificantes o, a veces, resultados dañinos. Sin embargo, a comienzos de la década de 1970, con la difusión gradual del concepto de la responsabilidad personal por la salud propia, el mercado comenzó a favorecer a las medicinas naturales. Los farmacéuticos de Standard continuaron desarrollando medicamentos “combinados” que formulaban al mezclar en una tableta varias drogas individuales cuya eficacia para tratar una enfermedad en particular era reconocida. Entre los ejemplos se incluye el medicamento para dormir Calms Forté™, el medicamento para resfriados Sniffles ‘n Sneezes 4 Kids, y varios analgésicos basados en la árnica.
Jack Craig aprovechó la tendencia hacia las medicinas naturales al comercializar exitosamente los productos de Hyland’s, incluyendo los medicamentos combinados, en tiendas de alimentos naturales. En 1987 llevó a Jay Borneman a Standard como director de mercadeo y juntos se valieron de las Tabletas para la dentición de Hyland’s para abrirse camino en el mercado de las cadenas farmacéuticas.
En 1995, Standard adquirió Luyties Pharmacal Co., firma homeopática ubicada en St. Louis, cuyo linaje en el rubro data de 1853, cuando sus medicamentos eran populares en las caravanas de carretas. Esta adquisición transformó a Standard en la única empresa homeopática de propiedad estadounidense en Estados Unidos.
Dicha compra también incorporó a Margot Murphy Moore a la compañía. Al igual que Mark Phillips y Jay Borneman, Moore pertenece a la estirpe multigeneracional de Luyties Pharmacal, la empresa de la familia Murphy. En 1998 Moore dio inicio a 1-800-Homeopathy, un catálogo y centro de abastecimiento de medicinas homeopáticas por Internet dentro de la cartera de Standard/Hyland’s.
Tras la temprana muerte de Jack Craig en 1999, Jay Borneman, como director ejecutivo, y Mark Phillips, como director de operaciones, ejecutaron una estrategia de sucesión que puso el nombre de Hyland’s y su línea de medicamentos populares a la vanguardia de la empresa.
Como lo ha sido desde sus inicios, el distintivo de la compañía sigue siendo elaborar medicamentos seguros y naturales al alcance de todos. Por medio de su división Tx Options, dirigida por Jack Borneman III, la compañía proporciona remedios individuales a médicos y consumidores particulares que manifiestan un interés más profundo en la homeopatía.
Desde el año 2000, la compañía ha disfrutado anualmente de índices de crecimiento de dos dígitos, ha lanzado exitosamente muchos productos nuevos al mercado, ha puesto sus medicamentos en los estantes de toda farmacia de primera línea, como así también en Wal-Mart, y está preparada para aprovechar la creciente demanda por medicamentos efectivos y que no presenten efectos secundarios negativos.
Sin duda alguna, hoy día Hyland’s se complace en encaminarse hacia un futuro más sensacional y brillante que cualquier otra etapa anterior en su historia de 104 años.