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Enfermedades y Trastornos Durante el Embarazo
Teaser: En ocasiones durante el embarazo se puede producir sangrado vaginal. El sangrado vaginal puede comprender desde algunas manchas en la ropa interior, hasta una hemorragia que requiera atención médica inmediata. En cualquier caso, aunque se trate de algunas manchas... En ocasiones durante el embarazo se puede producir sangrado vaginal. El sangrado vaginal puede comprender desde algunas manchas en la ropa interior, hasta una hemorragia que requiera atención médica inmediata. En cualquier caso, aunque se trate de algunas manchas, el sangrado vaginal es algo que hay que vigilar porque puede ser un síntoma de ciertas complicaciones.
Causas del sangrado vaginal leve
El sangrado leve se considera la aparición de algunas manchas en la ropa interior que pueden tener un color amarronado, rojo oscuro o rosado. Algunas de las causas más comunes de este sangrado son:
- Implantación. Pocos días después de la fecundación el óvulo fecundado se “entierra” en la pared del útero. Al hacerlo se pueden romper algunos capilares y producir la aparición de estas manchas. A veces las manchas aparecen en la fecha en la que tenía que venir el periodo.
- Después de un reconocimiento. Durante el embarazo hay un mayor flujo de sangre al área del cuello del útero. Un examen interno puede hacer que algunos capilares sangren y que aparezcan manchas en la ropa interior.
- Después de tener relaciones sexuales. Por las mismas razones anteriores, al haber ahora un mayor riego de sangre en el área es posible que aparezcan algunas manchas.
En cualquier caso, es importante que le comente a su doctor la aparición de estas pérdidas o manchas para que pueda descartar cualquier otro tipo de problema.
Causas del sangrado vaginal abundante
Se considera un sangrado vaginal fuerte si, aunque el flujo de sangre no sea muy grande, este no se detiene durante todo un día, o bien si se trata de un sangrado que requiere más de una compresa por hora. El sangrado abundante puede deberse a alguna de estas causas:
- Embarazo ectópico. Ocurre cuando el óvulo fecundado no se sitúa en el útero, sino que se queda en la trompa de Falopio o en otro lugar. Al crecer el óvulo provoca la ruptura de la trompa y, como consecuencia, una hemorragia interna que hay que tratar de inmediato. Debe acudir de forma urgente al hospital o llamar a emergencias si este sangrado está acompañado de un dolor fuerte y agudo en el abdomen o en el hombro.
- Aborto. La mayoría de los abortos ocurren en los tres primeros meses. Si además del sangrado aparece una materia de color gris o rosado, guárdela en una bolsa de plástico para que su doctor pueda determinar si esto pueden deberse a un aborto espontáneo.
- Desprendimiento de placenta. En la segunda mitad del embarazo, cuando la placenta tiene ya más presencia, en ocasiones se puede producir un desprendimiento parcial que ocasiona un sangrado abundante. Debe acudir a un hospital y hablar con su doctor de inmediato.
Aunque parezca que después de un tiempo sangrando la hemorragia se detiene, debe ponerse en contacto con su médico lo antes posible o acudir a un hospital para determinar cuál es la causa que está provocando el sangrado y hacer lo posible para detenerla si es abundante.
Sangrado antes y después del parto
Cuando falta poco para dar a luz, a veces se expulsa el tapón de moco que estaba cerrando el cuello del útero y pueden aparecer algunos restos de sangre. Esto está dentro de lo normal. Pero si el sangrado es fuerte, es necesario que acuda al hospital para descartar un desprendimiento de placenta.
Una vez que haya tenido a su bebé, estará sangrando durante varios días. Sin embargo, si en este periodo el sangrado aumenta y especialmente si detecta que tiene mal olor, debe ponerse en contacto con su doctor para descartar una posible infección porque hayan quedado restos de la placenta o por otras causas.
Teaser: En ocasiones, aunque se ha producido la concepción, el óvulo fecundado no se sitúa en el lugar correcto, sino en una de las trompas de Falopio. Al empezar a crecer esto puede crear una hemorragia interna que hay que tratar inmediatamente. En ocasiones, aunque se ha producido la concepción, el óvulo fecundado no se sitúa en el lugar correcto, sino en una de las trompas de Falopio. Al empezar a crecer esto puede crear una hemorragia interna que hay que tratar inmediatamente.
El óvulo fecundado
Cuando usted ovula, libera un óvulo que comienza a viajar por una de las trompas de Falopio (los dos conductos, uno a cada lado, que unen sus ovarios con su útero). El encuentro con el espermatozoide de su pareja se produce en esas trompas de Falopio. Una vez fecundado el óvulo este tiene que comenzar a viajar hasta llegar al útero, donde se implantará en una de las paredes y empezará a crecer hasta convertirse en su bebé.
Debido a una serie de causas, en ocasiones, este óvulo fecundado en vez de viajar por las trompas se queda en el lugar en el que se fecundó y empieza a crecer allí. Esto reviste un peligro muy serio para la madre porque al crecer puede reventar la trompa de Falopio y producir una hemorragia interna grave.
El embarazo ectópico puede ocurrir también en el propio ovario o en otros lugares que no sean el útero.
Cómo reconocer un embarazo ectópico
El dolor agudo suele ser uno de los primeros síntomas del embarazo ectópico. Es un dolor agudo y pulsante, bien en el lado izquierdo o el derecho, en el bajo vientre. Se suele sentir en el área en el que se sienten los calambres menstruales.
Un dolor típico del embarazo ectópico es el dolor de hombro, que aparece como dolor reflejo de la inflamación que está sufriendo la trompa de Falopio. También pueden aparecer rastros de sangre en la ropa interior o sangrado, una bajada de la presión sanguínea con pulso rápido, una sensación de presión en el recto o un malestar general en el área como si hubiera un problema intestinal.
Debido a las graves consecuencias que puede tener un embarazo ectópico es importante acudir de inmediato a un hospital, o a la consulta de su doctor, si sospecha que los síntomas pudieran corresponder a un embarazo ectópico.
Por qué se producen los embarazos ectópicos
Generalmente la causa se encuentra en la imposibilidad del óvulo de seguir adelante en su camino debido a algún tipo de cicatriz o tejido que le impide el paso normal hacia el útero.
Algunas de las cosas que pueden causar un embarazo ectópico son infecciones por enfermedades venéreas, otro tipo de infecciones que afecten al tejido de las trompas, cirugías, o una enfermedad conocida como endometriosis. Las mujeres que han tenido ya casos de embarazos ectópicos tienen más posibilidades de que se vuelva a repetir.
Tratamiento
La presencia del embarazo ectópico se detecta mediante una ecografía y confirmando que hay un embarazo, mediante una serie de análisis.
La única forma de evitar una hemorragia interna, o de parar una si se ha producido, es eliminar el óvulo fecundado. En casos de emergencia se hace una cirugía convencional o bien la intervención se puede realizar mediante una laparoscopia.
En este procedimiento tan sólo se hacen dos cortes en el vientre por donde se introducen los instrumentos para poder extraer el óvulo fecundado. En ocasiones, dependiendo del tamaño, es posible salvar la trompa reparando el daño, pero a menudo esto no es posible y hay que extraer la trompa completa.
Si el óvulo fecundado es lo suficientemente pequeño, es posible utilizar ciertas medicaciones para detener el crecimiento y que este sea reabsorbido.
En cualquier caso, los embarazos ectópicos no son algo frecuente y las probabilidades de que ocurran están más relacionadas con los factores de riesgo explicados anteriormente.
Teaser: La diabetes es una enfermedad que, por motivos genéticos, nos afecta a los latinos en un porcentaje más elevado que a otros grupos étnicos. El problema de la diabetes es que es una enfermedad “silenciosa", es decir, los síntomas no se presentan hasta que la enfermedad está ya instaurada. La diabetes es una enfermedad que, por motivos genéticos, nos afecta a los latinos en un porcentaje más elevado que a otros grupos étnicos. El problema de la diabetes es que es una enfermedad “silenciosa", es decir, los síntomas no se presentan hasta que la enfermedad está ya instaurada. Si usted tiene diabetes, y no lo sabe, puede estar teniendo dificultades para concebir, o para mantener su embarazo.
¿Qué es la diabetes?
Las personas que tienen diabetes no pueden procesar correctamente los alimentos que comen para hacérselos llegar a las células en forma de glucosa o azúcar. A través de la digestión, los alimentos que comemos se van descomponiendo en elementos más pequeños hasta llegar a las moléculas de glucosa, que son lo que las células "comen" o utilizan como combustible.
Para que esa glucosa pueda entrar dentro de las células es necesaria la acción de una hormona que se llama insulina. La insulina es como una llave que abre una puerta en la célula para que entre el azúcar o glucosa. En las personas con diabetes este mecanismo no funciona correctamente y, o bien no hay suficiente insulina para abrir la puerta, o la célula no escucha que están llamando a la puerta.
El azúcar que no entra en las células se queda en la sangre, esto produce mucha sed porque el cuerpo quiere librarse de este azúcar y orina frecuente. Además, hay una fatiga permanente porque las células no están recibiendo su combustible.
Tipos de diabetes
Hay tres tipos de diabetes, la del tipo 1, 2 y la diabetes del embarazo y aunque el resultado en todas ellas es el mismo: el azúcar no puede entrar en las células, las causas de la enfermedad son diferentes.
La diabetes tipo 1 es la más severa. Cuando una persona tiene diabetes del tipo 1 no puede producir insulina. Las células que se encargan de producir insulina son destruidas por el sistema inmunitario y es necesario inyectar la insulina para poder sobrevivir. Es una diabetes, además, que aparece antes de los 20 años. Por eso se conoce también con el nombre de diabetes juvenil.
La diabetes del tipo 2 es la más común, tanto entre los latinos, como entre la población general. Aunque en este tipo de diabetes sí se produce insulina suficiente, las células no la pueden utilizar correctamente. Para compensar, el páncreas produce más insulina y eventualmente pierde la capacidad para producirla. Las personas que tienen diabetes del tipo 2 suelen tener familiares que la han tenido y además el exceso de peso es bastante común. Generalmente es posible controlar este tipo de diabetes con dieta y ejercicio, pero hay casos en los que es necesario tomar medicación para compensar por la falta de insulina.
La diabetes del embarazo sólo ocurre durante el embarazo y se debe a la interacción que producen las hormonas del embarazo con la producción de insulina. El problema es que el exceso de azúcar en la sangre puede afectar al bebé. Aunque esta enfermedad desaparece después de dar a luz, las personas con un historial de diabetes en la familia o anterior al embarazo, tienen más riesgo de desarrollar diabetes del tipo 2 después de haber dado a luz.
La diabetes, una enfermedad silenciosa
Debido a que los síntomas de la diabetes no se manifiestan claramente hasta que se ha desarrollado la enfermedad es difícil detectarla a no ser que se hagan pruebas específicas. En el caso de los latinos se une la propensión genética a padecer diabetes con el hecho de que muchos de nosotros no contamos con una cobertura médica, y por lo tanto no hay unos exámenes médicos regulares que podrían detectarla en los estados iniciales.
Si usted está tratando de quedar embarazada y no sabe por seguro si podría padecer esta enfermedad es importante que vaya al médico para hacerse un chequeo antes. Esto se debe a que el exceso de azúcar en la sangre al inicio del embarazo podría afectar al desarrollo del bebé. Los órganos y estructuras básicas del bebé se forman en las primeras semanas de la gestación. Un alto nivel de glucosa en la sangre está relacionado con malformaciones y abortos.
Es posible tratar la diabetes y tener un embarazo y un bebé sanos. Además de la dieta y ejercicio necesario para controlar la diabetes del tipo 2, quizás requiera medicación que es posible tomar durante el embarazo. Su doctor le pondrá el tratamiento adecuado.
Además de los riesgos para el desarrollo de su bebé, la diabetes también presenta riesgos para su salud. El alto nivel de azúcar en la sangre significa más riesgo de desarrollar enfermedades en el riñón, en los ojos, problemas circulatorios y otros.
Síntomas de la diabetes
Uno de los síntomas más comunes de la diabetes es el cansancio que se produce porque las células no pueden utilizar la glucosa que necesitan. Otros síntomas comunes son:
- Sed constante. El azúcar se queda circulando por la sangre y el cuerpo quiere eliminarlo a través de la orina.
- Orina frecuente. Debido a la cantidad de agua que se bebe y a los esfuerzos del riñón para eliminar el azúcar, la necesidad de orinar es muy frecuente tanto por el día como por la noche.
- Sensación de hambre. Como las células no están recibiendo el alimento que necesitan, la sensación de hambre permanece aun después de haber comido.
- Heridas que no sanan. Es importante examinarse las plantas de los pies con frecuencia porque las heridas que surgen en esta área tardan en sanar y se suelen infectar. El sistema inmunitario también se ve afectado por el exceso de azúcar en la sangre.
Teaser: Las latinas tenemos el mismo porcentaje de hipertensión que el resto de la población. Sin embargo, debido a que se trata de una enfermedad silenciosa y al hecho de que no contamos con una cobertura médica regular, es común descubrir durante el embarazo que la presión sanguínea esta alta. Las latinas tenemos el mismo porcentaje de hipertensión que el resto de la población. Sin embargo, debido a que se trata de una enfermedad silenciosa y al hecho de que no contamos con una cobertura médica regular, es común descubrir durante el embarazo que la presión sanguínea esta alta. Esto puede ser desde algo sin repercusiones para el embarazo, hasta un síntoma de una enfermedad seria que se conoce como preeclampsia.
Qué es la hipertensión
La sangre que circula por nuestras venas ejerce una presión sobre estas. La hipertensión es un exceso de presión, o tensión, sobre estas venas.
El corazón se contrae para impulsar el movimiento de la sangre por nuestras venas y arterías y luego se relaja. Después se vuelve a contraer y se relaja de nuevo. Estos movimientos son los que componen los latidos del corazón.
La presión normal está alrededor de los 120/80 mm de Hg. Aunque ahora hay sistemas digitales para tomar la presión sanguínea, lo que originalmente medía esta cifra eran los milímetros que subía el mercurio en el aparato para tomar la tensión. La primera cifra mide la presión cuando el corazón se contrae y hay un máximo impulso a la sangre, es decir, cuando las venas soportan la máxima presión. La segunda cifra mide la presión sobre las venas cuando el corazón se relaja. Estas cifras dan una idea clara de si la presión está normal, alta o baja.
La primera cifra se conoce como la máxima y la segunda como la mínima. Cuando la presión máxima está por encima de 140 mm de Hg y la mínima por encima de 90 mm de Hg, se considera que hay hipertensión.
Tipos de hipertensión
Durante el embarazo se producen una serie de cambios en la circulación y volumen de la sangre que pueden alterar la presión sanguínea. Lo que ocurre normalmente es que las venas de la madre se relajan para acomodar el incremento en el volumen de la sangre. Por eso, algunas personas que sufren de hipertensión pueden ver que sus cifras están normales en los primeros meses del embarazo. Sin embargo, hay ciertos casos en los que esto no ocurre y las venas no acomodan este aumento de flujo.
La consecuencia de que la sangre no pueda fluir con normalidad ahora que el volumen es más grande, es que puede que al bebé no le llegue oxígeno o alimento suficiente, ya que todo lo recibe a través de la sangre de su madre.
- Hipertensión crónica. Este es el tipo más común de hipertensión que suele estar presente antes del embarazo. Por lo general, si está controlada, este tipo de hipertensión no tiene por qué crear problemas durante el embarazo. Pero es importante tener vigilada la presión sanguínea de manera constante, porque la hipertensión crónica puede favorecer la aparición de una enfermedad que se conoce como preeclampsia, que puede tener consecuencias serias para el embarazo.
- Hipertensión creada por el embarazo. Es una hipertensión similar a la anterior pero que es creada por el propio embarazo. También se conoce como hipertensión gestacional. Este tipo de presión sanguínea elevada es diferente del que produce la preeclampsia, sus síntomas no son tan graves y generalmente es posible controlarla.
- Preeclampsia. También se conoce como toxemia y es una enfermedad que puede presentar graves riesgos tanto para la madre como para el bebé.
En caso de que le hayan diagnosticado algún tipo de hipertensión, su doctor vigilará de cerca su embarazo para asegurarse de que no desarrolla las formas más serias de la enfermedad. Además de los controles periódicos de su presión, presencia de proteína en la orina y otras pruebas, también se asegurará de que el bebé está creciendo adecuadamente (lo que significa que le está llegando suficiente oxígeno y alimento) a través de ecografías o sonogramas y otras pruebas.
Síntomas de la hipertensión
Si sufre dolores de cabeza, especialmente durante la segunda mitad del embarazo, debe comunicárselo a su doctor cuanto antes. Los cambios en la visión también pueden ser una indicación de presión alta.
En caso de que experimente una hinchazón súbita en el rostro y en las manos, o un rápido aumento de su presión, debe hablar de inmediato con su doctor o incluso dirigirse a un hospital.
Después del parto, si su presión sanguínea estaba provocada por el embarazo, probablemente todo volverá a la normalidad. Si su hipertensión era crónica, debe continuar vigilándola.
Teaser: La preeclampsia, que también se denomina toxemia, es una enfermedad que sólo se produce durante el embarazo y que puede llegar a ser grave. Es importante conocer los síntomas para que la preeclampsia no pase a convertirse en eclampsia, una condición que puede tener consecuencias graves... La preeclampsia, que también se denomina toxemia, es una enfermedad que sólo se produce durante el embarazo y que puede llegar a ser grave. Es importante conocer los síntomas para que la preeclampsia no pase a convertirse en eclampsia, una condición que puede tener consecuencias graves tanto para la madre como para el feto.
Qué es la preeclampsia
Esta enfermedad suele aparecer a la mitad del embarazo y es una respuesta errónea a la necesidad que tienen las venas de la madre de acomodar el mayor volumen de sangre que ahora circula por sus venas.
Durante el embarazo el volumen de la sangre de una mujer embarazada aumenta entre un 20 y 40 por ciento. Esto se debe a que hay ahora órganos que necesitan más riego sanguíneo. El útero, por ejemplo, aumentará unas 500 veces su tamaño y requiere recibir oxigenación y nutrientes. Lo mismo ocurre con otros órganos que ahora están haciendo un esfuerzo extra.
La respuesta normal a estos cambios es que las arterias y venas de la madre se relajen para permitir el incremento en el volumen de la sangre. Sin embargo, en la preeclampsia ocurre todo lo contrario: las venas de la madre se contraen y además la sangre tiende a coagularse. El resultado es que los órganos vitales de la madre no están recibiendo el oxígeno que necesitan. Al bebé tampoco le llega suficiente oxígeno, ni tampoco los nutrientes necesarios para crecer.
Síntomas de la preeclampsia
A lo largo de sus visitas prenatales le tomarán una serie de muestras de orina para asegurarse, entre otras cosas, de que no hay proteína en ella. La proteína en la orina indica que puede haber un daño en los riñones. Este es uno de los indicativos de que puede existir preeclampsia. Este control se realiza con tanta frecuencia debido a que es muy importante detectar esta enfermedad en sus inicios, ya que puede pasar a ser una condición grave en muy poco tiempo.
Además de la proteína, otro indicativo es el aumento rápido de la presión sanguínea, debido a la incapacidad de las venas y arterias para acomodar el nuevo volumen de sangre.
También puede haber una hinchazón grande en el rostro y en las manos, acompañada de un rápido aumento de peso. Esto se debe a que el sistema circulatorio no está funcionando adecuadamente y hay una gran retención de agua.
Los dolores de cabeza, destellos en la visión, pérdida momentánea de la visión y otros síntomas, también son un indicativo de que algo no va bien.
Tratamiento de la preeclampsia
Algunas mujeres, aun a pesar de tener los primeros síntomas de la preeclampsia, no se sienten mal y pueden sorprenderse de las medidas que adoptará su doctor si descubre algunos de estos síntomas. Si su médico considera que puede tener preeclampsia en un estado avanzado ordenará de inmediato su ingreso en un hospital. Esto se debe a que la preeclampsia puede convertirse muy rápidamente en eclampsia.
La eclampsia puede producir desde derrames cerebrales, ruptura de órganos internos, desprendimiento de la placenta de la pared del útero e incluso la muerte. Las convulsiones son otro indicativo de la seriedad de esta enfermedad. Si en algún momento experimenta convulsiones durante su embarazo, llame de inmediato al 911, no espere a que nadie la lleve al hospital.
En caso de que los síntomas de la preeclampsia sean leves, en ocasiones es posible controlarla mediante reposo, beber agua y evitar la sal. El reposo se realiza sobre el lado izquierdo para facilitar la circulación de la sangre y eliminar la presión sobre las arterias de la madre.
Cuando está en un estado más avanzado se intenta ayudar a la eliminación de líquidos con medicamentos en el hospital.
Pero en el caso de que la preeclampsia se considere grave, el único remedio para controlarla es inducir el parto de forma prematura. Una vez que la placenta se ha eliminado, desaparecen todos los síntomas.
Riesgos de desarrollar preeclampsia
Afortunadamente no se trata de una enfermedad muy común, sin embargo, las mujeres que tienen hipertensión, diabetes y obesidad tienen más riesgo de padecerla. Las mujeres latinas tenemos una mayor tendencia a la diabetes y también el índice de obesidad es más elevado. Por ello es importante prestar atención a los síntomas descritos anteriormente.
Además, tener más de 35 años, un embarazo múltiple o haber tenido preeclampsia anteriormente, o antecedentes familiares, también eleva el riesgo de padecerla.
Teaser: Las mujeres latinas, debido a una serie de factores genéticos tienen tres veces más diabetes del embarazo, que el resto de las mujeres en Estados Unidos. Esta enfermedad, que también se conoce como diabetes gestacional, puede tener repercusiones en el embarazo. Las mujeres latinas, debido a una serie de factores genéticos tienen tres veces más diabetes del embarazo, que el resto de las mujeres en Estados Unidos. Esta enfermedad, que también se conoce como diabetes gestacional, puede tener repercusiones en el embarazo.
¿Qué es la diabetes del embarazo?
La diabetes del embarazo es un tipo de diabetes que aparece sólo durante el embarazo. Al igual que los otros tipos de diabetes, en la diabetes gestacional no se produce suficiente insulina, o esta no actúa de forma normal. La diferencia es que la causa de esta diabetes está en las hormonas del embarazo y que el azúcar que queda en la sangre, le llega al bebé.
Cuando hay diabetes los alimentos que comemos no pueden llegar adecuadamente a las células que los necesitan. En el proceso de la digestión lo que comemos se convierte, entre otras cosas, en glucosa (o azúcar) que es el combustible que las células utilizan para funcionar. Para poder cargar ese combustible, necesitan una llave que les abra el depósito. Esa llave es la insulina. Cuando hay diabetes o bien no hay suficiente insulina, o bien esta no actúa de la forma adecuada. El resultado es que ese azúcar que no entró en las células, se queda circulando por la sangre.
El efecto de la diabetes del embarazo sobre el bebé
Todo ese azúcar que está en la sangre atraviesa la placenta y llega hasta el bebé. Al llegarle esa cantidad tan grande de alimento, el bebé empieza a engordar. Un bebé demasiado grande, puede presentar problemas al nacer, junto con otras complicaciones como:
- Bajo nivel de azúcar en sangre: esto se conoce como hipoglucemia. Lo que ocurre es que durante el embarazo el bebé ha tenido que producir mucha insulina para poder utilizar todo ese azúcar que le estaba llegando de su madre. Sus niveles de producción de insulina son muy altos. Cuando nace, toda esa insulina sigue actuando, pero al estar ya "desconectado" de su mamá no le está entrando esa gran cantidad de azúcar, por lo que la insulina actúa sobre lo que queda y puede hacer que su nivel de glucosa descienda rápidamente. El bebé irá poco a poco ajustando la cantidad de insulina que produce, con el alimento que come ahora por sí solo. Sin embargo, en un primer momento la bajada de azúcar puede ser muy fuerte y dejarlo inconsciente y hay que darle glucosa para permitir que se vaya ajustando.
- Parálisis del brazo. Al ser bebés tan grandes, la salida por el canal vaginal puede ser difícil. Hay bebés que literalmente se quedan "atascados". Esto conlleva dos peligros, por un lado, pueden presionar sobre el cordón umbilical y limitar la cantidad de oxígeno que reciben y por el otro, pueden sufrir daños en los nervios que dan movimiento al brazo por quedar atascado contra el hueso público de su madre.
- Riesgo de sobrepeso. Los estudios muestran que los hijos de madres diabéticas que no controlaron su diabetes durante el embarazo tienen mucha más tendencia a la obesidad y algunos problemas de desarrollo.
- Para la madre, la diabetes del embarazo también tiene riesgos. Por un lado hay más posibilidades de tener una cesárea si no se controla adecuadamente y por el otro hay un riesgo mucho más alto de desarrollar diabetes del tipo 2 después de dar a luz.
Cómo detectar y tratar la diabetes del embarazo
Debido a las consecuencias que puede tener la diabetes gestacional tanto en el bebé como en la madre, alrededor de la semana 28 se realiza una prueba rutinaria a todas las mujeres embarazadas para descartar la presencia de esta enfermedad. Esta prueba se conoce como la prueba de la glucosa. Cuando esta prueba da un resultado positivo se realiza otra similar, pero más larga para confirmar la presencia de la enfermedad.
Generalmente la diabetes del embarazo se suele controlar con una dieta adecuada y ejercicio, pero hay otras veces que es necesario recetar medicación. Actualmente se puede usar insulina en pastillas, aunque también se utiliza la insulina inyectada.
El objetivo del plan de alimentación para tratar la diabetes del embarazo es mantener un nivel de azúcar constante y evitar que este sea excesivo o que haya una caída. Para ello se hacen tres comidas al día con tres merienditas o botanas entre ellas y se evitan alimentos que puedan crear una rápida subida del azúcar, como por ejemplo alimentos que contengan azúcar o harinas refinadas.
Junto con la dieta se recomienda ejercicio moderado, como caminar o nadar, pero de forma controlada por su doctor para que no tenga una hipoglucemia o bajada de azúcar.
Para controlar cómo está respondiendo al tratamiento se utilizan unos medidores de azúcar. Son unos pequeños aparatos en los que hay que depositar una gota de sangre y que registran de forma inmediata el contenido de azúcar en esa gota. Las cifras que indican que la diabetes está bajo control son:
- Menos de 90 mg/dL antes de desayunar
- Menos de 140 mg/dL una hora después de comer
- Menos de 120 mg/dL dos horas después de comer
Teaser: Todos los años suele haber epidemias de influenza, también conocida como la gripa. Debido a que es una enfermedad bastante común es posible que llegue a contagiarse durante el embarazo. Al igual que todas las enfermedades infecciosas durante el embarazo, el desarrollo de la influenza debe vigilarse de cerca para evitar... Todos los años suele haber epidemias de influenza, también conocida como la gripa. Debido a que es una enfermedad bastante común es posible que llegue a contagiarse durante el embarazo. Al igual que todas las enfermedades infecciosas durante el embarazo, el desarrollo de la influenza debe vigilarse de cerca para evitar complicaciones que pudieran afectar a su embarazo.
¿Qué es la influenza?
La influenza, gripa o “flu", en inglés, es una enfermedad respiratoria que se contagia con gran facilidad a través de los estornudos o toses de las personas que están infectadas. Cuando otra persona inhala el virus en el aire, puede infectarse con esta enfermedad. Dos complicaciones típicas de la influenza son la pulmonía bacteriana y la deshidratación.
Los síntomas más comunes de la influenza son, entre otros, fiebre, dolores musculares, dolor de garganta, dolor de cabeza, escalofríos o congestión. En ocasiones también se pueden producir trastornos estomacales o intestinales. Debido a que el embarazo produce cambios en el sistema inmunológico, es importante vigilar de cerca de una mujer embarazada si se ha contagiado de la influenza. Desde que una persona se infecta hasta que empiezan a aparecer los primeros síntomas, pueden pasar alrededor de tres días.
Tratamiento de la influenza
Debido a que la influenza está producida por un virus, no existen tratamientos con antibióticos (como cuando se trata de enfermedades producidas por bacterias). Lo que se tratan son los síntomas con medicamentos para suavizarlos, o controlarlos. Por ejemplo, se pueden recetar medicinas para la fiebre o para la congestión.
Si piensa que se ha podido contagiar de influenza es importante que hable con su doctor lo antes posible y que no tome ningún medicamento que no le haya recetado su médico, por muy bien que este le haya ido a su pareja o a algún familiar que estuvo también enfermo con gripa. En el embarazo no todo los medicamentos son seguros.
Hable con su doctor especialmente si se encuentra en las primeras semanas del embarazo y está teniendo fiebre. Las temperaturas corporales altas no son recomendables durante el embarazo porque interferir en el desarrollo del feto, aunque el riesgo es muy pequeño. Su doctor le puede recetar medicamentos para controlar la fiebre, en caso de que aparezca.
Algunas de las cosas que puede hacer para sentirse mejor son:
- Beba muchos líquidos, tanto agua como sopas, jugos o gelatinas.
- Haga comidas pequeñas, pero no deje de comer totalmente aunque no tenga hambre.
- Utilice suero salino o baños de vapor para despejar su nariz si se siente muy congestionada, pero evite el uso de gotas descongestivas porque pueden ser perjudiciales.
- Descanse todo lo que pueda, con la parte superior del cuerpo elevada si está muy congestionada.
Si tiene mucha tos, o siente el pecho muy cargado, vigile el color de sus secreciones para informar a su doctor.
Prevención de la influenza
Cada año se preparan vacunas adecuadas para el tipo de epidemia de influenza que se espera. En general, las vacunas contra la influenza se consideran seguras durante el embarazo y le pueden evitar tener que pasar por esta enfermedad. Los virus que se inyectan en estas vacunas son inactivos, es decir que no están en estado infeccioso. Las vacunas suelen estar disponibles desde octubre hasta mayo, que es cuando se considera que la época de la influenza ya pasó.
Otras medidas más comunes pero eficaces son alejarse de las personas enfermas, lavarse las manos con frecuencia, tanto si ha estado en contacto con ellas como si no, y evitar tocarse la boca o la nariz con las manos no lavadas, porque este es el punto de entrada de los virus de la influenza.
Teaser: Hay algunas enfermedades que se conocen como “silenciosas” porque no presentan síntomas y pueden estar presentes antes de quedar embarazadas. Si estas enfermedades no se tratan adecuadamente, sí que pueden tener influencia sobre el desarrollo del bebé o sobre la evolución del embarazo. Enfermarse no es agradable y dependiendo del tipo de enfermedad, puede ocasionar cierta inquietud al que la padece por sus posibles consecuencias. Pero si la enfermedad ocurre durante el embarazo, la preocupación sobre sus efectos sobre el desarrollo del bebé puede producir mucha ansiedad a las futuras madres.
Enfermedades antes del embarazo
Hay algunas enfermedades que se conocen como “silenciosas” porque no presentan síntomas y pueden estar presentes antes de quedar embarazadas. Si estas enfermedades no se tratan adecuadamente, sí que pueden tener influencia sobre el desarrollo del bebé o sobre la evolución del embarazo.
Lo ideal es tener un chequeo médico antes de concebir, para prepararse adecuadamente. Sin embargo, esto no siempre es posible. Pero en los análisis y pruebas que se realizan durante las visitas prenatales, sí que se pueden detectar algunas de estas enfermedades e iniciar el tratamiento adecuado. Por esto es importante pedir una cita prenatal tan pronto sepa que está embarazada.
Dos de las enfermedades más comunes en las latinas que no se detectan antes del embarazo son la diabetes y la hipertensión. Afortunadamente, usted puede tener un embarazo normal con el tratamiento adecuado.
Enfermedades infecciosas durante el embarazo
Las enfermedades infecciosas las ocasionan virus y bacterias que entran en nuestro cuerpo y suelen producir mucha preocupación por sus posibles efectos sobre el bebé. No todas las enfermedades infecciosas pueden resultar peligrosas para el embarazo. Un resfriado sin complicaciones no tiene mayor importancia, sin embargo, la gripa o influenza con fiebre muy alta, es algo que debe vigilar el médico. A continuación tiene una lista de las enfermedades infecciosas que debe vigilar durante el embarazo.
- Rubéola. Esta infección la causa un virus. No es une enfermedad seria, pero sí que puede producir defectos de nacimiento en el virus. Se presenta como un sarpullido de color rosado con fiebre baja. El peligro para el desarrollo del bebé es mayor si la infección se produce en el primer trimestre. Si ocurre en el tercero, es raro que el bebé tenga secuelas.
- Varicela. Es una de las enfermedades más comunes entre los niños pequeños y de fácil contagio. Por lo general, la mayoría de las mujeres embarazadas han pasado ya la varicela en su infancia, precisamente por lo común que es. Si resulta infectada durante el embarazo es bastante raro que el bebé se contagie. La varicela se muestra como un sarpullido con granitos llenos de líquido.
- Quinta enfermedad. Hay un riesgo de aborto si contrae esta enfermedad durante el embarazo. Es una enfermedad sin importancia pero bastante común entre los niños. Si trabaja con niños, evite el contacto con aquellos infectados.
- Tuberculosis. Aunque es una enfermedad común, la tuberculosis no ocasiona malformaciones en el feto y el contagio es raro. Esta enfermedad se contagia a través de las vías respiratorias, pero para infectarse hay que convivir estrechamente y durante tiempo con una persona enferma.
- Citomegalovirus. No es lo habitual, pero una mujer embarazada puede contraer esta enfermedad. Es una infección común entre niños pequeños en edad de guardería, pero que no tiene mucha importancia.
- Hepatitis. Hay varios tipos de hepatitis, generalmente por virus que atacan el hígado. Aunque puede ser transmitida al bebé tanto durante el embarazo, como después de nacer, se puede tratar con éxito.
- Enfermedades de transmisión sexual. Algunas de ellas como el VIH, la clamidia o la gonorrea pueden contagiarse al bebé en el útero, o durante el parto. Por esta razón se realizan pruebas antes del parto para determinar su presencia y tratarlas. El herpes vaginal es una enfermedad que puede ocasionar graves trastornos al bebé si se contagia al pasar por el canal vaginal. Por ello, si el herpes está activo en el momento del parto, se suele practicar una cesárea.
Enfermedades derivadas del embarazo
Hay ciertas enfermedades que surgen como consecuencia del propio embarazo. Por ejemplo, la diabetes gestacional o del embarazo aparece como consecuencia de la acción que tienen las hormonas del embarazo en la insulina. La preeclampsia es otra de las enfermedades que surgen sólo durante el embarazo, y que requiere una intervención inmediata.
Las visitas prenatales son esenciales para poder prevenir y tratar con éxito estos trastornos que surgen a consecuencia del embarazo.
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