Cuidados y Pruebas Prenatales

Pruebas prenatales en cada uno de los trimestres del embarazo

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Durante el embarazo se realizan una serie de pruebas rutinarias y otras solamente en caso de que haya algún problema específico. Hay pruebas que se pueden realizar en cualquier momento, como los análisis de sangre, pero otras que requieren un momento concreto en el embarazo, para que el resultado sea preciso.

Durante el embarazo se realizan una serie de pruebas rutinarias y otras solamente en caso de que haya algún problema específico. Hay pruebas que se pueden realizar en cualquier momento, como los análisis de sangre, pero otras que requieren un momento concreto en el embarazo, para que el resultado sea preciso.

 

Pruebas prenatales durante el primer trimestre

En el primer trimestre se realizan análisis más exhaustivos para determinar cuál es el estado del embarazo. Algunas de estas pruebas se van repitiendo a lo largo de los trimestres, mientras que otras sólo se hacen una vez.

  • Análisis de sangre. En la primera consulta su doctor ordenará un análisis de sangre en el que se comprobarán entre otras cosas su nivel de hierro, el conteo de células rojas, su grupo sanguíneo y factor Rh, la existencia de anticuerpos de ciertas enfermedades y, por supuesto, si está embarazada.
  • Análisis de orina. El análisis de orina se ordenará junto con el de sangre y servirá para comprobar si hay indicios de diabetes o de una infección de orina.
  • Toma de la presión sanguínea. Durante el embarazo la presión sanguínea sufre cambios y se controla en todas las visitas prenatales.
  • Examen interno. El médico le hará un examen vaginal interno para comprobar la apertura del cuello de su útero. También tomará unas muestras de las células del cuello del útero para hacer una citología o Papanicolau y asegurarse de que todo es normal y de que no hay ciertas infecciones de transmisión sexual. Además, si su pelvis no es muy grande, hará una medición para asegurarse de que tiene un tamaño adecuado para que el bebé puede pasar al nacer.
  • Ecografía o sonograma. En la primera ecografía se determina si hay un latido del corazón en el feto, dónde está situada la placenta, se descarta la existencia de un embarazo extrauterino, y se comprueba que la fecha de embarazo corresponde con el tamaño del bebé.
  • Análisis triple o triple marcador. Esta prueba, que consiste en un análisis de sangre, determina si existe un riesgo de que el bebé nazca con anomalías. Los resultados son sólo una probabilidad. En caso de que hubiera un resultado que indicara la posibilidad de algún problema, se necesitarían otras pruebas como la amniocentesis para confirmarlo.
  • Muestra de vilus coriónico. Se suele realizar si hay un problema concreto que haya que descartar porque ya exista una anomalía genética en la familia o la sospecha de que pueda haberla. Esta prueba tiene que realizarse entre las semana 10 y la 12 del embarazo.

 

Pruebas prenatales durante el segundo trimestre

Algunas de las pruebas durante este trimestre son un seguimiento de las que se han realizado en el primero y otras son pruebas que se realizan específicamente en este.

  • Análisis de sangre. En este mes es importante descartar la anemia, debido al aumento del volumen de la sangre durante el embarazo y a las mayores necesidades de hierro.
  • Análisis de orina. El objetivo principal es descartar la existencia de infecciones urinarias, muy comunes en las mujeres embarazadas y asegurarse de que no hay azúcar en la orina ni proteínas que pudieran indicar la existencia de una enfermedad peligrosa conocida como preeclampsia
  • Toma de la presión sanguínea. El médico la tomará para asegurarse de que no hay un problema de hipertensión especialmente si está teniendo dolores de cabeza frecuentes.
  • Ecografía. En este trimestre, alrededor de la semana 20, se hace una nueva ecografía para comprobar el desarrollo del bebé, la posición de la placenta y la cantidad de líquido amniótico.
  • Prueba de la glucosa. En este trimestre tienen lugar cambios hormonales importantes que pueden afectar a cómo se procesa el azúcar en la sangre. Esta prueba sirve para descartar la presencia de diabetes del embarazo, una enfermedad muy común en las mujeres latinas.
  • Curva de la glucosa. Se trata de una prueba muy similar a la anterior, pero de más duración que se realiza cuando la prueba de la glucosa muestra un resultado anormal. Con la curva de la glucosa se puede confirmar si hay diabetes del embarazo.
  • Amniocentesis. Por medio de la amniocentesis se puede determinar si hay alguna anomalía en los cromosomas del bebé. Para ello es necesario tomar una muestra de líquido amniótico a través del vientre.

 

 Pruebas prenatales durante el tercer trimestre

Las pruebas de este trimestre siguen controlando el estado de salud de la madre y además se realizan otras para prepararse para el parto.

  • Análisis de sangre. Además de las comprobaciones rutinarias sobre el nivel de hierro, en este mes se analiza la coagulación de la sangre por si se va a utilizar anestesia durante el parto.
  • Análisis de orina. En este trimestre es importante comprobar que no hay proteína en la orina para descartar la presencia de preeclampsia, ni tampoco azúcar o infecciones.
  • Cultivo recto-vaginal. El médico tomará una muestra tanto de la vagina como del ano para descartar la presencia de algún tipo de infección por estreptococos que puede resultar peligrosa para el bebé.
  • Ecografía. En esta ecografía se mira especialmente que la placenta y el cordón umbilical esté bien situado para el parto.
  • Perfil biofísico. A veces el médico ordena esta prueba, especialmente si el bebé se está retrasando. En esta prueba se combina un registro de los latidos del corazón del bebé con una ecografía para determinar la cantidad de líquido amniótico que hay y si los movimientos del bebé son adecuados.

Prueba de portadora de la fibrosis quística

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La fibrosis quística es una enfermedad que se transmite de forma hereditaria. Para saber si usted o su esposo son portadores del gen defectuoso que la produce, deben someterse a un análisis de sangre. El estudio de los cromosomas determinará si el gen está presente.

La fibrosis quística es una enfermedad que se transmite de forma hereditaria. Para saber si usted o su esposo son portadores del gen defectuoso que la produce, deben someterse a un análisis de sangre. El estudio de los cromosomas determinará si el gen está presente.

 

Qué es la fibrosis quística

La fibrosis quística es una enfermedad que afecta a los pulmones y al sistema digestivo. Esta enfermedad se origina por un gen defectuoso que hace que el cuerpo produzca una mucosidad excesivamente densa y pegajosa. En Estados Unidos hay alrededor de 30,000 niños y adultos que padecen esta enfermedad y 1 de cada 11,500 niños hispanos nacen con esta enfermedad.

Esta mucosidad tapona los pulmones y hace que se produzcan numerosas y graves enfermedades respiratorias. Además, la mucosidad obstruye el páncreas y no permite que el organismo procese de forma normal los alimentos.

La fibrosis quística no tiene cura y hace unos años era muy difícil que los niños sobrevivieran, sin embargo, los tratamientos actuales permiten no solo que las personas que la padecen sobrevivan, sino que tengan una calidad de vida casi normal.

 

Cómo saber si su bebé tiene fibrosis quística

La fibrosis quística es hereditaria, y para que el bebé la herede, tanto el padre como la madre deben tener este gen defectuoso. Para saber si usted o su esposo pueden ser portadores de la fibrosis quística deben realizarse un estudio cromosómico. Para saber durante el embarazo si su bebé lo tiene, es necesario estudiar los cromosomas del bebé mediante una prueba como la amniocentesis o la muestra de vilus coriónico

Cuando el niño nace, esta enfermedad se suele detectar en los primeros días o antes de los dos años. Si el pediatra descubre algunos síntomas de la enfermedad probablemente ordenará una prueba de sudor, o bien una prueba genética para confirmar la existencia de la enfermedad.

Algunos síntomas de la fibrosis quística son:

  • Tos y flemas continuas
  • Neumonías y bronquitis muy frecuentes
  • Falta de aliento
  • Piel muy salada
  • No poner peso a pesar de comer bien

 

Tratamiento de la fibrosis quística

Aunque es una enfermedad de la que por el momento no se conoce la cura, gracias a los tratamientos actuales, es posible sobrevivir muchos más años que antes y con una calidad de vida prácticamente normal. Para tratar los síntomas de esta enfermedad se utilizan drogas que reducen la densidad de la mucosidad, antibióticos para luchar contra las infecciones y broncodilatadores para abrir los bronquios y que resulte más fácil respirar a pesar de las flemas.

Puede obtener más información sobre esta enfermedad en organizaciones no lucrativas como la Fundación de la Fibrosis Quística de Estados Unidos o en la enciclopedia de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

La prueba de la glucosa

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La diabetes es una enfermedad que nos afecta especialmente a los latinos. Durante el embarazo, hay una enfermedad similar, conocida como diabetes del embarazo que también se da más entre las mujeres latinas.

La diabetes es una enfermedad que nos afecta especialmente a los latinos. Durante el embarazo, hay una enfermedad similar, conocida como diabetes del embarazo que también se da más entre las mujeres latinas. Para comprobar que no hay diabetes del embarazo, o para tomar las medidas necesarias si la hay, se realiza la prueba de la glucosa.

 

Qué es la prueba de la glucosa

Esta prueba mide el azúcar que hay circulando por su sangre para saber si su cuerpo está procesando lo que come correctamente o no. Durante el embarazo se segregan una serie de hormonas que a veces pueden interferir con el funcionamiento de la insulina. La insulina es una hormona que permite que las células puedan usar los alimentos que usted come y tener energía para seguir realizando sus funciones.

A lo largo del embarazo su doctor habrá ido comprobando que no había azúcar en su orina, en las muestras que le pide en cada visita prenatal. En el caso de las latinas, es importante mantener estos controles por el riesgo que padecemos de desarrollar diabetes del embarazo.

La prueba de la glucosa se realiza entre las 24 y las 28 semanas del embarazo, y si los resultados indican que está habiendo un problema con cómo se procesa el azúcar, entonces el doctor ordenara una prueba similar, pero más larga, que se conoce como la curva de la glucosa.

 

Cómo se realiza la prueba

Se trata de una prueba muy sencilla y poco molesta. El día que le indiquen irá a la consulta del médico, o al lugar donde se la vayan a realizar en ayunas. Al llegar le darán una bebida similar a una soda de naranja u otro sabor, pero muy dulce. Es una bebida que contiene 50 gramos de glucosa, para ver cómo su cuerpo reacciona ante esta descarga de azúcar. Las enfermeras que la atiendan anotarán la hora en la que se tomó la bebida y le dirán que regrese en una hora.

Durante esa hora, procure estar tranquila sentada en algún lugar por si se marea. Pasado ese tiempo le extraerán sangre para comprobar los niveles de azúcar. En unos días le darán el resultado, y si no está en el rango normal, entonces su doctor probablemente querrá que se haga la curva de la glucosa.

El valor de azúcar en sangre que se considera normal para una mujer embarazada en esas semanas es de 140 ml/dL, pero tenga en cuenta que esta cifra puede variar dependiendo del hospital o laboratorio en que se analice su sangre.

 

La curva de la glucosa

Es muy similar a la anterior, pero requiere más tiempo. Tendrá también que ir en ayunas a realizarla, y pasar un tiempo en la consulta o el lugar donde se la vayan a hacer, por lo que es recomendable pedir cita a primera hora de la mañana.

Al llegar, le tomarán una muestra de sangre para tener un punto de referencia de dónde se encontraba su nivel de azúcar en la sangre en ayunas. A continuación, le darán una soda, similar a la de la prueba de la glucosa, pero con el doble contenido de glucosa. Después tendrá que esperar tres horas en las que le irán tomando cada hora una muestra de sangre para ver cómo su cuerpo está procesando la glucosa.

Las cifras que se obtengan se comparan con una escala valores normales para saber si usted tiene diabetes del embarazo o no. En ocasiones, todas las cifras no están fuera de rango, lo que indica que usted tiene una tendencia a tener problemas para procesar el azúcar en su sangre, pero todavía no ha desarrollado diabetes del embarazo.

Muestra de vilus coriónico

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Esta prueba, al igual que la amniocentesis analiza los cromosomas para ver si hay alguna anomalía, aunque el procedimiento para obtener el material genético es diferente.

Esta prueba, al igual que la amniocentesis analiza los cromosomas para ver si hay alguna anomalía, aunque el procedimiento para obtener el material genético es diferente. 

 

Qué es la muestra de vilus coriónico

Mediante esta prueba se obtiene una muestra de vilus coriónico para analizar los cromosomas del bebé. Se denomina vilus coriónico a unas vellosidades que fijan el saco amniótico donde está el bebé, al útero. Estas vellosidades contienen células del bebé que se cultivan para obtener una muestra de sus cromosomas.

Aunque es una prueba similar a la amniocentesis, la muestra de vilus coriónico se realiza entre las 10 y 12 semanas de embarazo, es decir, se puede realizar cinco semanas antes que la amniocentesis. Además los resultados tardan menos en obtenerse.

Por medio de este análisis se puede determinar si hay algún problema en los cromosomas como el síndrome de Down y también se pueden buscar genes específicos, como el de la fibrosis quística, si hay antecedentes familiares que indican la posibilidad de que estén presentes. Esta prueba no detecta otros problemas como la espina bífida.

 

Cómo se realiza la prueba

La obtención de la muestra de las vellosidades se puede hacerse de dos formas, con un procedimiento similar a un examen ginecológico o bien por un procedimiento como el que se sigue para realizar una amniocentesis.

En la primera forma si doctor desinfectará la parte exterior interior de su vagina. Luego introducirá un tubo muy fino y aspirará las vellosidades.  Es un procedimiento muy similar a cuando el médico toma una muestra del cuello del útero para realizar una bitología o papanicolau.

El otro procedimiento es a través del vientre. Para ello se introduce una aguja en el vientre y después se extrae con la jeringuilla una pequeña muestra de las vellosidades.

 

Riesgos de la prueba

Este procedimiento tiene un riesgo de aborto mayor que el de la amniocentesis; se produce un aborto por cada 100 a 200 pruebas. Existe un riesgo de que los bebés cuyas madres han pasado por la prueba desarrollen ciertos defectos en las extremidades o en la mandíbula. Sin embargo, esto sólo ocurre en uno de cada 1,000 a 3,000 embarazos. Cuando la prueba se realiza a partir de la décima semana de embarazo, los riesgos disminuyen más todavía.

El análisis de vilus coriónico es una prueba que se suele realizar cuando ha habido antecedentes de un bebé anterior con problemas cromosómicos o si hay antecedentes familiares de alguna enfermedad genética, como la fibrosis quística, y es probable que el bebé tenga uno de esos genes.

En caso de que usted decida que quiere hacerse esta prueba, asegúrese que el doctor o técnico que la vaya a realizar tenga experiencia con ella para reducir los riesgos al mínimo. Si se obtiene una muestra de las vellosidades en el primer intento, no habrá que repetir el procedimiento y por lo tanto los riesgos se reducirán.

 

Cuándo llamar al médico

En esta prueba no se perfora el saco amniótico, tan sólo se toman vellosidades del exterior. Después del procedimiento es normal tener algunas manchas de sangre en la ropa interior o sentirse un poco molesta en el área. Sin embargo, si observa un flujo líquido (podría ser el saco amniótico) o si siente contracciones o dolor más acusado, debe llamar a su doctor de inmediato o ir al hospital para asegurarse de que no está teniendo un parto prematuro

Análisis triple

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La prueba del análisis triple o triple marcador es una prueba de screening o probabilidades. Indica la posibilidad de que exista alguna anomalía en el feto, pero no ofrece un diagnóstico seguro como lo hace, por ejemplo, la amniocentesis.

La prueba del análisis triple o triple marcador es una prueba de screening o probabilidades. Indica la posibilidad de que exista alguna anomalía en el feto, pero no ofrece un diagnóstico seguro como lo hace, por ejemplo, la
amniocentesis
. Si la prueba indica que podría haber algún problema, se puede confirmar o descartar mediante otras pruebas.

 

Qué es el análisis triple

Se trata de un análisis de sangre que mide la presencia de una sustancia denominada alfa-feto proteína junto con el nivel en la sangre de la mamá de dos hormonas: estriol y gonadotropina. Como mide tres componentes, por eso se denomina análisis triple (aunque ahora se utilizan mucho otras pruebas que miden más de tres componentes).

Si los niveles de alfa-feto proteína y estriol on bajos y el de gonadotropina alto, se considera que puede haber un riesgo de que el bebé tenga alguna anomalía cromosómica, como el síndrome de Down.

 

Otros análisis de la sangre materna

Además del triple marcador en los últimos años también se están haciendo otro tipo de análisis, como el cuádruple o marcador cuádruple. En este análisis se mide una hormona más, que se llama inhibina A, para determinar con más precisión si pudiera haber algún problema.

Hay otro análisis más que se está utilizando cada vez más y que mide el nivel de una hormona y una proteína en la sangra de la madre. Se conoce como Pappa-A y b-HCG libre.

Tanto el análisis triple como estos análisis se realizan entre las 15 y las 20 semanas de embarazo.

 

Prueba de la translucencia de la nuca fetal

Una prueba que también se está utilizando mucho últimamente en combinación con los análisis de sangre, es la prueba de la translucencia de la nuca fetal. Esta prueba sirve para detectar si el bebé pudiera tener síndrome de Down. Esta prueba es básicamente una ecografía que observa la nuca del bebé. Los bebés con síndrome de Down suelen tener un pliegue en la nuca más grueso de lo normal. Esta prueba, unida a los análisis de sangre tiene un porcentaje de acierto bastante elevado.

Debido a que se trata de una prueba en la que hay que interpretar las imágenes de la ecografía, es importante que el técnico que la realice tenga suficiente experiencia. La translucencia nucal se realiza entre las 11 y las 13 semanas de embarazo.

 

Falsos positivos

Si el resultado de la prueba indica que puede haber algo anormal, no se preocupe por el momento. Estas pruebas sólo indican la posibilidad de que algo esté mal, pero no confirman que lo esté (como lo confirma una amniocentesis).

Hay varias razones por las que puede aparecer un falso resultado positivo, pero las más comunes son:

  • Hay más de un bebé y por lo tanto los niveles hormonales varían
  • No se calcularon bien las semanas de embarazo y el bebé es mayor o menor en realidad
  • El tabaco, la insulina o la obesidad pueden alterar también los niveles hormonales.

 

A pesar de que en ocasiones se produzcan falsos positivos, la gran ventaja de estas pruebas es que no tienen el riesgo de producir un aborto. Por otra parte el hecho de que haya un falso positivo no quiere decir que haya que hacerse una amniocentesis necesariamente. Algunas mamás prefieren optar por una ecografía de nivel II

Por lo general, si aparece un resultado positivo, las pruebas se repiten para confirmar el resultado antes de optar por otras medidas más agresivas para determinar si existe un problema.

La amniocentesis

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La amniocentesis es una de las pruebas genéticas que más se realizan durante el embarazo para determinar si pudieran existir anomalías cromosómicas en el bebé.

La amniocentesis es una de las pruebas genéticas que más se realizan durante el embarazo para determinar si pudieran existir anomalías cromosómicas en el bebé. Es una prueba que tiene un pequeño riesgo de aborto porque hay que extraer un poco de líquido del saco amniótico. Sus resultados son fiables ya que no se trata de una prueba de probabilidades.

 

¿En qué consiste la amniocentesis?

El objetivo de una amniocentesis es obtener una pequeña cantidad del líquido amniótico para poder tener células del bebé y analizar sus cromosomas. El líquido se obtiene insertando una aguja en el vientre de la madre. En este líquido hay casi siempre células que se han descamado de la piel del bebé y al cultivarlas, se puede obtener una especie de fotografía de estos cromosomas.

Emparejando y observando los cromosomas se puede saber si algún cromosoma extra que  pueda producir una alteración en el desarrollo del bebé. Por ejemplo, en el síndrome de Down una de las anomalías más comunes, el bebé tiene tres cromosomas en el par 21, en vez de dos. En la amniocentesis también se pueden comprobar los genes, las partes más pequeñas que componen los cromosomas para asegurarse de que no existe un problema hereditario concreto.

Aunque no es común, en ocasiones no se obtienen células en el líquido extraído o no sale bien el cultivo, por lo que hay que repetir la extracción. La amniocentesis se realiza entre las 15 y las 18 semanas de embarazo.

Razones para hacer una amniocentesis

Generalmente la amniocentesis se ofrece de forma rutinaria a las mujeres mayores de 35 años, debido a que estadísticamente, tienen más riesgo de tener un bebé con alguna alteración cromosómica. Además se utiliza para descartar la existencia de alguna anomalía si las pruebas de screening muestran la posibilidad de que haya algún problema. También se utiliza para localizar la existencia de genes hereditario causantes de alguna enfermedad, como por ejemplo la hemofilia.

Actualmente existen muy pocas enfermedades que se puedan curar estando el bebé en el útero. Lo que proporciona el resultado de las pruebas de la amniocentesis es información para determinar si se quiere continuar con el embarazo, o no, y en caso de continuar, qué medidas deben de tomarse en el momento del parto.

La amniocentesis es una opción que una mujer embarazada puede utilizar, o no. Hay madres que deciden que no quieren tener esta información porque tendrán al bebé de todas formas y otras que prefieren someterse a esta prueba para descartar todo tipo de problemas aún cuándo no estén en la edad de riesgo para esas posibles anomalías.

 

Cómo se realiza la amniocentesis

No tiene que hacer una preparación especial para esta prueba, aunque sí es conveniente que planee tomarse un par de días libres después de hacerla para poder estar en reposo. Esto se debe a que se hace una pequeña perforación en el saco amniótico, que tiene que cerrarse. Vaya a la prueba acompañada de su pareja o de algún familiar si él no puede ir con usted, para sentirse más tranquila.

Para hacerle la prueba se recostará en una camilla, con el vientre descubierto. Le desinfectarán el área dónde se va a introducir la aguja y, quizás le ofrezcan un poco de anestésico local para evitar la molestia del pinchazo.

Antes de introducir la aguja el médico buscara mediante una ecografía cuál es el mejor lugar para insertarla. No se preocupe porque no pinchará a su bebé; los bebés se alejan de ella instintivamente. Una vez que esté localizado el mejor lugar para extraer el líquido, el médico introducirá la aguja con cuidado.

Quizás sienta una pequeña molestia, como cuando le toman una muestra de sangre, pero nada más, no se trata de una prueba dolorosa. El doctor guiará la aguja por medio de la ecografía hasta el punto adecuado y procederá a extraer el líquido amniótico. No tomará mucho, tan sólo lo equivalente más o menos a un par de cucharadas. Después ya sólo tiene que ir a la casa y reposar durante al menos 24 horas, o 48 mucho mejor. Los resultados por lo general suelen estar listos en un par de semanas.

 

Después de la prueba

Existe un pequeño riesgo de que se produzca un aborto o una infección después de la prueba. Por cada 200 a 400 amniocentesis que se hacen se produce un aborto y una infección por cada mil.

Está dentro de lo normal el notar una pequeña pérdida de líquido tras la prueba, pero si esta cantidad aumenta o no se detiene después de pasadas unas horas debe ponerse en contacto con su doctor.

De igual forma debe llamarlo o dirigirse al hospital si comienza a notar contracciones dolorosas o si tiene algún tipo de sangrado u otra señal de un parto prematuro.

La ecografía

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De entre todas las pruebas que le harán durante su embarazo, está probablemente sea su favorita. A través de la ecografía, también conocida como sonograma o ultrasonido, podrá ver imágenes de su bebé durmiendo o moviendo las manitas o los pies.

De entre todas las pruebas que le harán durante su embarazo, está probablemente sea su favorita. A través de la ecografía, también conocida como sonograma o ultrasonido, podrá ver imágenes de su bebé durmiendo o moviendo las manitas o los pies. Pero además, la ecografía le proporciona a su doctor información muy valiosa acerca del estado de su embarazo y el desarrollo de su bebé.

 

¿Cómo se hace una ecografía?

Es un procedimiento simple, y que no produce molestias. Si se encuentra en los primeros meses del embarazo le pedirán que beba líquido y no orine antes de llegar a la consulta. Cuando el útero todavía no ha crecido demasiado, la vejiga llena permite verlo mejor.

En la consulta le pedirán que se recueste sobre una camilla y que deje su vientre al descubierto. Después le aplicarán un gel sobre el vientre para poder mover con facilidad un aparatito que se llama transductor. El transductor, que no es muy grande (dependiendo del modelo puede ser como el tamaño de baraja de naipes más o menos), emite unas ondas sonoras que luego se registran en una computadora y se convierten en imágenes de su bebé. Podrá ver estas imágenes en la pantalla.

Las ecografías se vienen haciendo ya desde hace cuarenta años y se consideran seguras tanto para el bebé como para la mamá.

 

Ecografía vaginal

En algunos lugares, en las ecografías que se realizan en las primeras semanas, en vez de usar un transductor en el vientre se utiliza un transductor vaginal. El bebé es todavía muy pequeño y de esta forma se pueden obtener imágenes más claras.

Para hacer una ecografía vaginal se introduce en la vagina un pequeño transductor que tiene el tamaño y la forma de un tampón, y que está recubierto con un condón o preservativo. El técnico moverá un poco el aparato para encontrar la imagen más clara del bebé, y para tomar las medidas necesarias una vez que lo haya localizado.

 

Para qué sirve una ecografía

En las ecografías se puede conocer información acerca de las estructuras y órganos internos del bebé, así como sobre la colocación de la placenta, entre otras cosas. La primera ecografía, además de ser la más emocionante para usted y su pareja porque verá latir por primera vez el corazón de su bebé, también le dará a su doctor información muy importante sobre:

  • Edad del bebé. En ocasiones las fechas que usted proporciona no coinciden con el tamaño que tendría que tener el bebé. Mediante una ecografía se puede establecer con claridad las semanas y días que tiene de desarrollo el bebé.
  • Posición de la placenta y del feto. Gracias a las imágenes de su útero su doctor puede determinar si la placenta está correctamente colocada o si está en una posición que podría crear problemas durante el embarazo o el nacimiento, como por ejemplo lo que se conoce como placenta previa. La placenta previa puede ser una de las causas del sangrado vaginal.
  • Número de bebés. Más de una mamá se lleva una gran sorpresa durante la primera ecografía al descubrir que tendrá dos bebés... ¡y a veces incluso más!
  • Líquido amniótico. La ecografía permite ver si el bebé está nadando en una cantidad adecuada de líquido o no es suficiente y hay que tomar alguna medida.
  • Latido del corazón. Esta es una de las primeras cosas que buscará su doctor en esta primera ecografía. Escuchar el latido del corazón de su bebé por primera vez es una experiencia muy emotiva. Intente compartir con su pareja estos momentos.

La ecografía también sirve para descartar algunas cosas importantes como la presencia de un embarazo ectopico o extrauterino. A través de las imágenes también se puede determinar si todas las estructuras básicas del bebé (corazón, columna vertebral, cerebro etc.) están correctamente formadas.

 

Sus primeros recuerdos

Probablemente al finalizar la ecografía su doctor, o el técnico que la esté realizando le dará una copia de algunas de las mejores imágenes captadas en la pantalla. ¡Son sus primeras fotos para el álbum de su bebé! En algunos lugares quizás le permitan grabar la ecografía en un video para luego verla con más calma en casa. Pregunte antes de ir si esto es posible para llevar con usted un video, CD o DVD.

Si no entiende algo que está viendo, pídale al doctor o al técnico que se lo explique, pero tenga en cuenta que a veces los técnicos no están autorizados a hacer comentarios sobre lo que ven y que sólo el doctor los puede hacer.

 

Ecografía de nivel II

Es una ecografía normal, igual que las que se realizan a lo largo del embarazo, que no requiere un equipo especial para hacerla. La diferencia es que es que el técnico o su doctor realizan un examen mucho más detallado de todas las estructuras del bebé. Por ejemplo, se exploran las cuatro cámaras del corazón, la columna vertebral, el cerebro, los pulmones y todos los órganos internos en general.

Este tipo de ecografía se suele realizar si la madre decide no hacerse una amniocentesis, pero para poder tener cierta seguridad de que todo está bien.

 

Ecografía en 3D

En los últimos años los avances tecnológicos han hecho posible que las imágenes de las ecografías se vean en tres dimensiones. Esto permite ver con claridad partes del cuerpo que antes no se podían distinguir tan bien, como por ejemplo los dedos del pie, situación de las orejas etc.

Las ecografías en tres dimensiones no siempre producen buenas imágenes donde se pueda distinguir al bebé con claridad. Esto depende de una serie de circunstancias como de su colocación, la cantidad de líquido amniótico o simplemente la precisión del aparato.

¿Qué son las pruebas prenatales?

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En generaciones pasadas no se sabía el estado en que venía un bebé prácticamente hasta el momento de nacer. Los medios técnicos eran mucho más limitados que en la actualidad, así como la comprensión del origen de algunos de los problemas durante el embarazo.

En generaciones pasadas no se sabía el estado en que venía un bebé prácticamente hasta el momento de nacer. Los medios técnicos eran mucho más limitados que en la actualidad, así como la comprensión del origen de algunos de los problemas durante el embarazo. El desarrollo tecnológico de las últimas décadas también ha llegado al campo de la ginecología y hoy en día se ofrecen una serie de pruebas de forma rutinaria para comprobar el estado del bebé que está en camino.

Cada prueba tiene por lo general su momento de hacerla y hay algunas que sólo se realizan en caso de que se observe algún problema en particular. En general, las pruebas prenatales se pueden dividir en tres grandes grupos.

 

Pruebas con imágenes

La ecografía o sonograma se ha convertido en una herramienta indispensable en el seguimiento del bebé, desde que se introdujo hace 40 años. Desde entonces, no se ha registrado ningún problema por su uso. Las ecografías funcionan de forma similar a como lo hace un radar: se obtienen imágenes por medio de las ondas sonoras que emite un aparato que le pasan por el vientre, o que se introduce en la vagina. Luego el técnico en ecografías o el doctor, interpretan esas imágenes para saber si todo está bien. Por medio de la ecografía se puede determinar si hay latido en el corazón, dónde está la placenta, o si existe algún tipo de malformación visible.

Hay varios tipos de ecografías, pero todas están basadas en el mismo sistema de obtención de imágenes por medio de ondas sonoras.

 

Pruebas de screening o de estimación de posibilidades

Estas pruebas ofrecen información sobre el estado del bebé, pero no son datos definitivos porque lo único que dan es una probabilidad: la probabilidad de que su bebé tenga algún defecto genético u otro tipo de anomalía.

Las pruebas de screening pueden dar muchas veces lo que se conoce como “falso positivo”. En un principio indican que puede haber un problema, pero cuando las pruebas se repiten, o se hacen otras pruebas más concluyentes, se ve que no había tal problema. Por esa razón, si tiene algún "falso positivo" es mejor no angustiarse hasta que no conozca los resultados de las pruebas definitivas.

Las pruebas de screening o probabilidades generalmente se hacen mediante un análisis de sangre, o un análisis de sangre en combinación con pruebas con imágenes, como una ecografía.

 

Pruebas genéticas

Estas pruebas, al contrario que las de screening, sí que ofrecen un resultado definitivo. Mediante las pruebas genéticas se obtiene una muestra del material genético del bebé para analizarlo y determinar si existe alguna anomalía en sus cromosomas. Este material genético se puede obtener de varias formas, dependiendo de la etapa del embarazo en la que se encuentre la mamá.

Dentro de las pruebas genéticas, la más conocida es la amniocentesis, que se realiza entre la semana 15 y la 18 del embarazo. Sin embargo, hay otras pruebas que se pueden hacer incluso antes.

Algunas de estas pruebas se ofrecen de forma rutinaria a la madre por razón de su edad, o también en caso de que tenga algún riesgo por su historial médico personal de tener un bebé con una alteración en los cromosomas. Otras veces estas pruebas se ordenan para confirmar o descartar una prueba de screening positiva.

En cualquiera de los dos casos recuerde que la realización de estas pruebas genéticas es una recomendación por parte de su doctor, pero usted puede optar por no hacerlas. Es importante que conozca bien qué información le va a aportar cada prueba y si usted considera que merece la pena correr el pequeño riesgo de aborto que implican, si eso le va a permitir sentirse tranquila con la información que obtenga.

Pregunte siempre a su doctor acerca de cualquier duda que pueda tener y coméntele toda la información que pudiera ser importante para determinar si es recomendable que usted se haga esas pruebas genéticas o no (por ejemplo si en su familia existe una enfermedad genética hereditaria). Si todavía tiene dudas después de hablar con su doctor, siempre puede solicitar una consulta con un consejero genético. Quizás en la consulta de su doctor ofrezcan esos servicios o bien pregúntele a su doctor sobre dónde puede contactar con uno.

Hablando con su médico

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Si vive en un estado en el que hay un porcentaje alto de población hispana, es posible que el médico que le asigne su seguro, o alguno entre la lista de los que pueda elegir, sea latino. Si su usted se expresa mejor en español y se siente más cómodo con la cultura latina, esto puede resultarle una ventaja.

Si vive en un estado en el que hay un porcentaje alto de población hispana, es posible que el médico que le asigne su seguro, o alguno entre la lista de los que pueda elegir, sea latino. Si su usted se expresa mejor en español y se siente más cómodo con la cultura latina, esto puede resultarle una ventaja. Sin embargo, desafortunadamente el porcentaje de médicos latinos es todavía muy pequeño en comparación al de doctores anglosajones, por lo que es posible que su médico no sea latino.

 

Diferencias culturales

Para poder ofrecerle el mejor cuidado posible, su doctor necesita conocer todos los detalles de su historial médico. Pero para poder hablar con confianza con su doctor es lógico que usted tenga que sentirse a gusto con él o ella. En general, el trato que tienen los doctores latinos es algo diferente al de los doctores anglosajones. En nuestra cultura se valora el contacto visual, el apretón de manos, la sonrisa y la plática. Y aunque hay médicos anglosajones que pueden ser tan cálidos o más que uno latino, por lo general hay una apreciación por la eficiencia que algunos pacientes pueden confundir con el distanciamiento.

Esta sensibilidad cultural para algunas mujeres es más evidente durante el embarazo porque las hormonas hacen que nos sintamos mucho más sensibles a las emociones. Por eso puede ser difícil establecer una conexión con un doctor al que percibimos como frío o distante.

 

Un trato diferente

Si su doctor tiene formas que le resultan un tanto frías, y no se siente muy a gusto, pero tampoco tiene posibilidades de cambiar a otro doctor, es importante que recuerde que se trata de un trato diferente, pero no necesariamente distante o peor.

El hecho de que no sigan ciertas pautas culturales, como platicar un poco antes de empezar la consulta o sonreír más, no quiere decir que la capacidad del doctor para atenderla sea menor. De hecho, esta forma más directa de atenderla es probablemente porque el médico tiene solamente un tiempo disponible para estar con usted y quiere ofrecerle la mejor atención posible en este espacio de tiempo.

 

Para establecer la mejor comunicación posible

En el tiempo que tenga disponible con su doctor es importante que pueda darle toda la información necesaria para que él o ella le proporcionen a usted y a su bebé los mejores cuidados prenatales. Por ejemplo, si está tomando alguna hierba o remedio casero o algún tipo de medicación que no fue recetada por un doctor, su médico necesita saberlo.

A veces, si usted no se siente del todo cómoda en las consultas es posible que se le olvide alguna pregunta. Si lleva anotadas las preguntas que quiere hacerle al doctor, se sentirá mejor cuando salga de la consulta. Intente que sea una lista breve porque en las visitas prenatales regulares probablemente su médico no le podrá dedicar tanto tiempo como en la primera.

Tan importante como llevar sus preguntas es preguntar si hay algo que el doctor dice o prescribe que usted no comprende o con lo que no está de acuerdo. A veces en nuestra cultura se puede considerar maleducado hacer preguntas porque parece que se está juzgando el diagnóstico o las órdenes del doctor, pero su médico no se va a enojar ni a ofender porque usted pregunte.

Si no se comunica en inglés tan bien como en español puede llevar con usted a un familiar que sí lo hable o solicitar los servicios de un traductor. Si su doctor trabaja en un hospital que recibe fondos federales, probablemente tendrán un traductor para ayudar a los pacientes.

¿En qué consiste una visita de cuidados prenatales?

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A pesar de que se sintiera inmejorablemente antes de quedar embarazada y también se sienta bien ahora que está embarazada, hay ciertas enfermedades que no presentan síntomas hasta que están bastante avanzadas, enfermedades que por otra parte nos afectan especialmente a las latinas como la diabetes...

A pesar de que se sintiera inmejorablemente antes de quedar embarazada y también se sienta bien ahora que está embarazada, hay ciertas enfermedades que no presentan síntomas hasta que están bastante avanzadas, enfermedades que por otra parte nos afectan especialmente a las latinas como la diabetes del embarazo. Gracias a las visitas prenatales, su doctor puede determinar si hay algún problema y poner el tratamiento adecuado.

 

Desde el principio

Si todavía no está embarazada, una visita al doctor le será de mucha ayuda. El médico se asegurará de que todo esté en orden, y le recetará ácido fólico y vitaminas prenatales para irse preparando para su bebé. Sin embargo, si no realizó esa visita antes del embarazo, nunca es tarde para solicitar una visita prenatal.

Una vez que la prueba de embarazo que haya hecho en su casa la haya dado positiva, puede ir pidiendo hora para su primera cita prenatal, porque es posible que tarden algunas semanas en dársela. Generalmente la primera visita prenatal suele ser más larga que las demás y probablemente en la consulta necesiten tener más tiempo disponible para darle esa cita.

 

Historial médico

Dependiendo del tipo de consulta que tenga su doctor, es posible que la reciba en su mesa habitual donde habla con los pacientes o bien que la pasen directamente a un cuarto para hacer exámenes y la enfermera le pida que se desvista y se ponga una bata para esperar al doctor. Un médico puede tener varias salas similares a las que van pasando sus pacientes y de esta forma ahorra tiempo. Pero no importa dónde la reciba porque las preguntas y el reconocimiento serán los mismos.

Una de las primeras cosas que su doctor le preguntará es cuál ha sido la fecha de su último periodo. Con esa fecha el médico puede calcular cuántas semanas de embarazo tiene y comprobar después estos datos con la ecografía que le harán.

Además de preguntarle por su periodo su doctor querrá saber si este es su primer embarazo o ha tenido algún aborto previamente. También averiguará si ha tenido alguna enfermedad importante en el pasado, especialmente diabetes o hipertensión, dos de las enfermedades que más nos afectan y que pueden tener repercusiones durante el embarazo. 

Otra pregunta importante es si en su familia ha habido alguna persona nacida con una anomalía genética, para determinar si es recomendable hacer ciertas pruebas genéticas, con el fin de descartar la posibilidad de que su bebé pueda tener ese problema. También anotará si está tomando alguna medicación, si fuma, bebe o realiza cualquier otra actividad que pudiera ser perjudicial durante el embarazo.

 

Orina, presión sanguínea y peso

Antes o después de que el doctor la examine, le pedirán que orine en un vasito y además le tomarán la presión sanguínea y la pesarán. Estas pruebas le permiten al médico, por un lado, descartar que haya infecciones o presencia de azúcar o proteína en la orina,  y por el otro establecer su peso inicial para tener un punto de referencia y comprobar el aumento a lo largo de las semanas. Estos controles se repetirán en todas las visitas que haga a partir de ahora.

 

Examen interno

Después de haber conversado con usted sobre todas estas cuestiones, su doctor le hará un examen interno para saber cuál es el estado del cuello del útero. Cuando hay un embarazo el cuello del útero está cerrado y taponado y su médico podrá ver esto por medio de un espéculum, un aparato que sirve para abrir la vagina y ver con claridad en el interior.

Es posible que en ese mismo reconocimiento el médico tome unas muestras de células de su cuello uterino para ordenar una citología o papanicolau y ver si estas células son normales. También se determinará si existe algún tipo de enfermedad transmitida sexualmente como la gonorrea o la clamidia. Si su doctor no realiza estas pruebas en su consulta, la enviará a un lugar dónde puedan tomar estas muestras.

 

Análisis de sangre

Por último el doctor ordenará que le hagan unos análisis completos de sangre en los que, además de confirmar su embarazo, se determinará si usted padece, o ha padecido algunas enfermedades. Su análisis de sangre revelará si tiene, o ha tenido, entre otras cosas hepatitis, rubéola, VIH o sífilis. Además el análisis indicará su factor RH y tipo. Si su RH es negativo y el de su bebé positivo, podría haber una reacción adversa en su sangre que afectaría a su bebé.

Si su doctor lo considera necesario debido a sus antecedentes, también ordenara que midan la glucosa en su sangre para descartar una posible diabetes. Si se confirmara que padece diabetes, sería posible ponerle un tratamiento para controlar la enfermedad. La diabetes del embarazo es una diabetes específica del embarazo que aparece más adelante, pero que también padecemos más las mujeres de origen hispano.

 

Ecografía o sonograma

En caso de que su doctor tenga un aparato para hacer ecografías o sonogramas (también conocidos como ultrasonidos) en su consulta es posible que le haga una ecografía en esta primera cita (si no es excesivamente temprano en el embarazo). Si no dispone de este aparato, le enviará a que se haga su ecografía a otro lugar. El latido del corazón del bebé no se puede detectar hasta que han pasado unas semanas de embarazo.

 

Vitaminas y una nueva cita

Si no está todavía tomando ácido fólico y vitaminas prenatales el médico le prescribirá algunas. Antes de irse no olvide pedir una nueva cita ya que cada mes tendrá que visitar al doctor, visitas que se harán más frecuentes en los últimos meses.

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